Ari Rasilainen regresa a Chile para conducir nuevamente la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, esta vez en su primera presentación como director titular nombrado del elenco. El maestro tomará la batuta en un programa que recorre las estepas rusas, el paisaje ártico finlandés y la costa italiana, a través de obras de Aleksandr Borodin, Einojuhani Rautavaara y Edward Elgar.

El director asumirá formalmente la titularidad de la Sinfónica Nacional de Chile en enero de 2027, lo que fue anunciado el pasado mes de junio: “Estoy muy feliz y entusiasmado por haber sido elegido”, comenta previo a su arribo al país, y agrega: “Tengo grandes expectativas sobre nuestra colaboración; estoy impaciente y con muchas ganas de llegar a Chile”.

Nacido en Helsinki, inició su carrera musical como violinista en la Orquesta Sinfónica de la Radio de Finlandia y luego en la Orquesta Filarmónica de su ciudad de origen, antes de formarse en dirección orquestal en la Academia Sibelius. 

“Me interesé por la música clásica cuando asistí, a los dos años, a un concierto dirigido por mi padre”, señala el maestro. “Me han contado que, desde la tribuna del órgano, seguía con la mirada los movimientos de dirección de mi padre. Unos años más tarde, volví a asistir a un concierto sinfónico con él. Fue entonces cuando realmente surgió mi interés y quise tener un violín, instrumento que recibí durante las vacaciones de Navidad, a los 14 años. Formé una orquesta de cuerdas con amigos de la escuela y allí comencé a dirigir. Ya por aquel entonces, el gran maestro Jorma Panula me dio consejos fundamentales. Fue cuando supe que quería seguir este camino”. 

Su proyección internacional despegó en 1989, al obtener el segundo premio del Concurso Internacional de Dirección de Copenhague. Desde entonces ha ocupado importantes cargos titulares y de dirección principal en Finlandia, Noruega y Alemania, entre ellos la Orquesta Filarmónica de Tampere, la Sinfónica de la Radio de Noruega, la Sinfónica de Jyväskylä y la Staatsphilharmonie Rheinland-Pfalz, además de dirigir de forma regular destacadas orquestas escandinavas y europeas.

A lo largo de su carrera ha trabajado junto a solistas como Montserrat Caballé, José Carreras, Hilary Hahn, Nigel Kennedy y Grigory Sokolov, entre otros. Cuenta con una discografía de más de 70 grabaciones para sellos como Sony, Naxos y CPO, destacando la integral sinfónica de Kurt Atterberg y gran parte de la obra sinfónica de Aulis Sallinen. Desde 2011 es profesor de dirección orquestal en la Academia de Würzburg, en Alemania.

Un viaje musical por Europa

El concierto abrirá con la Sinfonía n.º 2 en si menor «Épica», op. 5 de Borodin, compositor que integró el célebre «Grupo de los cinco» de San Petersburgo, colectivo que en la segunda mitad del siglo XIX impulsó un lenguaje musical propio, como contrapunto a los cánones europeos dominantes en la Rusia zarista. Borodin, químico de profesión, trabajó en la obra entre 1869 y 1876, la que es considerada una de las páginas sinfónicas más originales de la época.

El musicólogo estadounidense Jonathan Kramer, indica que el propio compositor concebía esta sinfonía como un retrato de la vieja Rusia. Así, el primer movimiento evocaría una asamblea de príncipes; el Andante, el canto de los bayans (trovadores rusos); mientras que el finale, un banquete en honor a los héroes.

Tras el intermedio, la orquesta interpretará Cantus arcticus, op. 61, del finlandés Einojuhani Rautavaara, uno de los compositores más reconocidos de su país. Escrita en 1972 por encargo de la Universidad de Oulu, la obra se subtitula Concierto para pájaros y orquesta, e incorpora grabaciones de cantos de aves capturadas cerca del círculo polar ártico y en los pantanos de Liminka.

La pieza se estructura en tres movimientos: El pantano, que combina un dúo de flautas traversas con las primeras grabaciones de aves; Melancolía, una serena melodía de cuerdas; y Cisnes migrando, el más intenso de los tres, construido sobre un gran crescendo orquestal acompañado del canto de una bandada de cisnes cantores. Sobre la imagen que inspiró este cierre, el propio Rautavaara señaló que imaginó a los cisnes volando hacia el sol ardiente.

El programa cierra con En el sur (Alassio), op. 50, obertura de concierto que el compositor británico Edward Elgar escribió durante unas vacaciones familiares en Italia, en el invierno de 1903-1904. Aunque el compositor trabajaba entonces en una sinfonía, el paisaje local lo llevó a escribir esta pieza interpretada por algunos como un poema sinfónico, que hasta ese momento fue su obra orquestal más extensa. Estrenada en Londres en 1904, es una pieza que cuenta con numerosas grabaciones, sin embargo, no es programada de manera tan frecuente por las salas conciertos.

Las entradas para todas las actividades del CEAC se encuentran disponibles a través de www.ceacuchile.ticketplus.cl, además de las boleterías de la Gran Sala Sinfónica Nacional y del Teatro Universidad de Chile, con valores desde los $5.000 y descuentos para estudiantes, personas mayores, funcionarios de la Universidad de Chile, socios Coopeuch, Vecino Providencia y Patrimonio Cultural.