Entre los años 2002 y 2023, 76 personas fallecieron en el país a causa de mordeduras de araña (código CIE-10 T63.3) ubicándose las regiones de Atacama, Antofagasta y Coquimbo con los mayores índices de mortalidad, según datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), del ministerio de Salud. 

 De acuerdo al análisis de la Unidad de Vigilancia Sanitaria del Instituto de Salud Pública (ISP), el desglose de los datos muestra una distribución equitativa entre géneros, cobrando la vida de 40 hombres y 36 mujeres en este periodo de 21 años. Esto se traduce en una tasa media nacional de 0,20 decesos por millón de habitantes. 

Para poner estas cifras en perspectiva, las muertes por veneno de araña superaron ampliamente a las registradas por el total de otros artrópodos como abejas, avispas u hormigas, que sumaron 28 decesos, dejando atrás a los incidentes fatales provocados por otros animales venenosos, que alcanzaron los siete casos en el mismo lapso. 

En una primavera marcada por el fenómeno de El Niño, para este período estival se espera una proliferación de la especie de araña más venenosa de Chile expandiendo el riesgo de su mordedura a prácticamente todas las regiones del país. 

Si bien actualmente no existe una estadística nacional pública y consolidada de mordeduras de araña para el periodo 2023-2026, sí se observó un aumento de un 53,1% de incidentes reportados al Centro de Información Toxicológica de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CITUC) entre 2023 y 2024. 

En nuestro país la Araña de Rincón y la Araña del Trigo son las de mayor preocupación por sus consecuencias para la salud. Presente en entornos urbanos, la primera tiene un veneno que obliga al tratamiento clínico en casos graves para evitar la muerte, la segunda frecuenta zonas rurales y su mordedura causa dolor intenso, pudiendo provocar espasmos musculares, hipertensión y taquicardia. 

El efecto del cambio climático frente a esta amenaza

El veneno de las Loxosceles laeta, comúnmente conocidas como arañas de rincón, es más potente en las hembras que los machos y su actividad se incrementa a temperaturas ambientales mayores de 20 grados Celsius, siendo la temperatura ideal entre 20 y 30 grados Celsius.   

De acuerdo con la jefa del Subdepartamento de Producción del ISP Claudia López, los efectos del cambio climático en el ambiente impactan a estas arañas en términos de expansión y desplazamiento, dado que «el aumento de la temperatura global y la desertificación favorecen que estas arañas extiendan su rango geográfico hacia nuevas zonas en busca de ambientes secos y cálidos, incluyendo el sur del país». 

Por otro lado, señala experta, las temperaturas más altas aceleran sus ciclos metabólicos y reproductivos, incrementando su presencia y densidad tanto en entornos naturales como periurbanos.  

A raíz de lo anterior, aumenta además el riesgo de accidentes al subir las probabilidades de contacto accidental con humanos dentro de los domicilios. Las especies como Loxosceles laeta están bien adaptadas térmicamente a los interiores de las viviendas, por lo que las olas de calor favorecen que permanezcan y se multipliquen en clósets, rincones y detrás de muebles, concluyó López. 

¿Cómo prevenir mordeduras en este contexto? 

El ISP tiene siete recomendaciones: 

-Educación sanitaria de la población. 

-Limpieza profunda de forma frecuente. 

-Hábitos como revisar y sacudir la ropa y calzado antes de su postura. 

-Hacer aseo de grietas y rincones de forma frecuente usando guantes de protección.  

-Higiene ambiental, control de plagas.  

-Preservar la araña tigre, su predador natural. 

-Uso de aracnicidas en lugares con alta infestación de arañas, por parte de especialistas.  

¿Cómo reconocer correctamente a la Loxosceles laeta? 

La araña de los rincones es un artrópodo arácnido, es decir, posee cuatro pares de patas. Su coloración es café variando de acuerdo con el hábitat donde se encuentre, y posee una abundante cubierta pilosa. Su tamaño puede alcanzar tres centímetros, siendo más grandes las hembras que los machos. Su cefalotórax es piriforme, asemejando la forma de un violín que le da el nombre de “araña violinista”.  

Una característica distintiva de la especie es la disposición de sus seis ojos, que se distribuyen en tres pares que forman un triángulo.  

Esta especie es tímida y se ve frecuentemente de forma solitaria. Es lucífuga, de hábitos nocturnos y de movimientos muy rápidos. 

Para más información, en ISP ha publicado un boletín informativo en su página web www.ispch.gob.cl.