La investigación aplicada y la transferencia tecnológica continúan consolidándose como uno de los pilares del desarrollo científico de la Universidad Católica del Maule (UCM). A junio de 2026, la institución suma ya trece patentes nacionales y una internacional concedidas, con innovaciones que abarcan desde bioplásticos elaborados a partir de residuos agroindustriales, soluciones sustentables para la agroindustria exportadora, hasta tecnologías sustentables para construcción y uso de aguas, junto al área de seguridad y uso de IA.
Entre los avances más recientes destaca una tecnología desarrollada por la Dra. Sara Cuadros y su equipo, que logró reducir en un 71% la pudrición de uvas exportadas a Europa mediante un sistema antimicrobiano incorporado en envases. Este resultado refleja el compromiso institucional por transformar el conocimiento científico en soluciones concretas para los desafíos productivos y sociales del país.
En esta misma línea se encuentra la investigación liderada por la académica de la Facultad de Ciencias Básicas de la UCM, Dra. Diana Abril Milan, quien junto a su equipo desarrolló un innovador filtro doméstico destinado a mejorar la calidad del agua potable consumida por las familias de la Región del Maule, incorporando materiales sustentables y de bajo costo con un importante componente de economía circular.
¿Cuál fue el principal objetivo de esta investigación sobre la calidad del agua en el Maule?
El principal objetivo de esta investigación fue desarrollar una tecnología de bajo costo y alta eficiencia que permitiera mejorar la calidad del agua potable consumida por las familias de la Región del Maule. La investigación surgió a partir de la preocupación por la presencia de contaminantes asociados principalmente a las actividades agrícolas y, en menor medida, mineras de la región. Aunque el agua distribuida por las empresas sanitarias debe cumplir con la normativa chilena, existen situaciones en las que algunos parámetros pueden verse alterados durante su distribución o debido a características locales de las fuentes hídricas. Frente a este escenario, buscamos crear un filtro doméstico capaz de eliminar contaminantes orgánicos e inorgánicos potencialmente presentes en el agua potable, utilizando materiales sustentables y accesibles.
¿Cómo funciona el filtro que desarrollaron y qué contaminantes logra eliminar?
El filtro utiliza un relleno innovador compuesto por un 80% de carbón activado obtenido a partir de semillas o cuescos de aceituna y un 20% de una resina polimérica polielectrolítica especialmente diseñada. El carbón activado aporta una gran superficie de adsorción, mientras que el polímero incorpora sitios activos capaces de atraer y retener contaminantes disueltos mediante mecanismos de intercambio iónico y quelación.
Gracias a esta combinación, el filtro puede remover diversos contaminantes presentes en el agua, incluyendo metales pesados como arsénico, cadmio, mercurio, hierro, manganeso y cobre, además de nitratos, nitritos, sulfatos, fluoruros y otros compuestos iónicos que pueden encontrarse en concentraciones superiores a las recomendadas por la normativa chilena de agua potable.
¿Qué revelaron los análisis realizados al agua de las distintas comunas de la región?
Los análisis realizados evidenciaron que existen diferencias importantes en la composición química del agua entre distintas comunas y sistemas de abastecimiento de la Región del Maule. En algunos sectores se detectaron concentraciones elevadas de compuestos como hierro, manganeso, nitratos y sulfatos, los cuales pueden afectar las propiedades organolépticas del agua, como el sabor, olor o color, y en determinados casos representar riesgos para la salud cuando superan los límites establecidos por la normativa.
Estos resultados demostraron la necesidad de desarrollar soluciones complementarias que permitan asegurar una mejor calidad del agua directamente en los hogares.
¿Qué riesgos para la salud pueden representar contaminantes como los nitratos y sulfatos presentes en el agua?
Los nitratos son uno de los contaminantes que generan mayor preocupación sanitaria. Cuando se encuentran en concentraciones elevadas pueden afectar especialmente a lactantes y niños pequeños, provocando metahemoglobinemia o “síndrome del bebé azul”, una condición que dificulta el transporte de oxígeno en la sangre. Además, diversos estudios han asociado exposiciones prolongadas a nitratos con otros efectos adversos para la salud.
Por su parte, los sulfatos en altas concentraciones pueden producir trastornos gastrointestinales, especialmente en personas sensibles, niños y adultos mayores. Por esta razón, la normativa establece límites máximos para ambos compuestos y resulta fundamental monitorear su presencia en el agua destinada al consumo humano.
¿De qué manera el cambio climático podría afectar la calidad del agua que consumimos en el futuro?
El cambio climático representa uno de los principales desafíos para la seguridad hídrica. El aumento de las sequías, la disminución de los caudales superficiales y la sobreexplotación de acuíferos pueden concentrar contaminantes en las fuentes de agua disponibles. Además, los eventos extremos, como lluvias intensas o inundaciones, favorecen el arrastre de fertilizantes, pesticidas y otros contaminantes hacia ríos, embalses y aguas subterráneas.
En regiones agrícolas como el Maule, estos efectos podrían incrementar la presión sobre la calidad del agua potable, haciendo cada vez más necesarias tecnologías de tratamiento complementarias y accesibles para la población.
¿Cuál es el principal aporte de esta investigación para la comunidad y qué desafíos vienen ahora para el equipo de investigadores?
El principal aporte de esta investigación es haber desarrollado una tecnología innovadora, sustentable y de bajo costo que puede contribuir a mejorar la calidad del agua potable consumida por las personas. Además, incorpora un importante componente de economía circular, ya que utiliza residuos agroindustriales de la industria olivícola para producir el carbón activado.
Los desafíos futuros incluyen avanzar hacia la transferencia tecnológica, la fabricación de prototipos a escala industrial, la validación en distintos contextos de uso y la búsqueda de alianzas que permitan acercar esta tecnología a las familias, comunidades rurales e instituciones que requieren soluciones eficientes para el tratamiento de agua.
El apoyo de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado (VRIP) fue fundamental para concretar este logro. La obtención de una patente requiere no solo desarrollar investigación científica de calidad, sino también realizar procesos de protección intelectual, análisis técnico y gestión administrativa altamente especializados.
Contar con el acompañamiento de la VRIP, específicamente de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica, permitió fortalecer cada una de estas etapas, facilitando la protección de los resultados obtenidos y contribuyendo a transformar una investigación académica en una innovación con potencial impacto social y tecnológico.
¿Cómo cree que este tipo de experiencias potencian su trayectoria académica?
Experiencias como esta permiten ampliar el alcance de la investigación universitaria más allá de la generación de conocimiento científico, promoviendo también la innovación y la transferencia tecnológica. Como académica e investigadora, la obtención de una patente representa la posibilidad de transformar resultados de investigación en soluciones concretas para problemas reales de la sociedad.
Además, fortalece la formación de estudiantes, fomenta el trabajo interdisciplinario y contribuye a posicionar a la Universidad Católica del Maule como una institución comprometida con el desarrollo científico, tecnológico y social de la región y del país.