El teletrabajo ya es parte de la realidad laboral de cientos de miles de trabajadores en Chile y el mundo, incluyendo las universidades. Sin embargo, sus efectos sobre la salud podrían manifestarse de manera progresiva, especialmente cuando las personas permanecen durante meses trabajando frente a un computador sin las condiciones ergonómicas adecuadas.

Así lo advierte una investigación liderada por el Dr. Jorge Fuentes, académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Católica del Maule (UCM), que analizó el impacto del trabajo remoto implementado durante la pandemia de COVID-19 sobre la salud física de académicos universitarios, considerando factores como la actividad física, el estrés  y los trastornos musculoesqueléticos.

Uno de los principales hallazgos fue que el riesgo de experimentar molestias físicas no necesariamente depende de trabajar muchas horas en un mismo día, sino del tiempo acumulado bajo esta modalidad laboral. «Los resultados mostraron que el principal factor asociado a los trastornos musculoesqueléticos no fue la cantidad de horas trabajadas al día, sino la duración acumulada del teletrabajo a lo largo del tiempo. A medida que aumentaban los meses en modalidad remota, también aumentaba la probabilidad de presentar dolor musculoesquelético y el número de regiones corporales afectadas», explicó el investigador.

Las zonas más afectadas

El estudio identificó que las molestias se concentraron principalmente en el cuello, hombro derecho, codo y antebrazo derecho, además de la muñeca derecha, zonas especialmente expuestas durante el uso prolongado del teclado y el mouse.

Otro resultado relevante fue que las variables de estrés laboral evaluadas no presentaron una asociación estadísticamente significativa con el dolor musculoesquelético, lo que abre nuevas preguntas sobre los mecanismos que explican estas molestias.

«Esto llevó a plantear que los mecanismos que explican el dolor en esta población podrían estar más relacionados con factores biomecánicos y ergonómicos que con factores psicosociales», señaló el Dr. Fuentes.

En contraste, la investigación encontró una asociación favorable entre la práctica regular de actividad física y una menor probabilidad de presentar dolor musculoesquelético, reforzando el factor protector de la actividad física en la aparición de dolo musculoesquelético y la importancia de incorporar hábitos saludables en las rutinas laborales.

Evidencia para mejorar el trabajo

Más allá de los efectos inmediatos que trajo consigo la pandemia, los resultados adquieren especial relevancia frente a la permanencia de modalidades híbridas y remotas en diversos sectores de la economía.

«El principal aprendizaje es que el teletrabajo debe ser entendido como una exposición laboral con potenciales efectos acumulativos sobre la salud musculoesquelética. Aunque la pandemia fue el contexto que impulsó esta investigación, los resultados siguen siendo relevantes en la actualidad debido a la consolidación de modalidades híbridas y remotas en la educación superior», destacó el académico UCM.

En este contexto, el investigador destaca el rol del kinesiólogo en la en la prevención de los trastornos musculoesqueléticos asociados al teletrabajo, al identificar factores de riesgo derivados de posturas sostenidas, movimientos repetitivos y bajos niveles de actividad física. Asimismo, su participación junto con otras disciplinas de las ciencias de la rehabilitación favorece la promoción de entornos laborales saludables y el mantenimiento de la capacidad funcional de los trabajadores, mejorando tanto su bienestar como su productividad en contextos de trabajo remoto.

Finalmente, el proyecto permitió además validar un instrumento multidimensional para evaluar los efectos del teletrabajo en académicos universitarios, integrando aspectos físicos, conductuales y psicosociales.