Las enfermeras y enfermeros de los hospitales de Arica a Magallanes vemos con preocupación que una de las realidades más urgentes que enfrenta hoy la salud pública estuvo ausente en la Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast: la situación de hospitales que han advertido dificultades concretas para sostener su funcionamiento tras los recortes presupuestarios aplicados al sector.

Mientras el Hospital Sótero del Río, el establecimiento con el mayor recorte del país, ha señalado que sus recursos podrían agotarse en agosto si se mantienen las actuales condiciones presupuestarias, el Hospital de Los Ángeles enfrenta una reducción superior a los $2.700 millones pese a ser el único hospital de alta complejidad para más de 420 mil habitantes de la provincia de Biobío. Ambos casos reflejan una preocupación que ya comparten autoridades municipales, trabajadores de la salud, directivos hospitalarios y usuarios en distintas regiones del país.

Resulta contradictorio destacar avances en listas de espera, atención oncológica y gestión sanitaria sin explicar cómo se alcanzarán esas metas cuando los propios hospitales alertan problemas para adquirir insumos, mantener reemplazos y responder a una demanda asistencial cada vez mayor. Lo que está en juego no es una discusión administrativa, sino la capacidad de la red pública para responder oportunamente a millones de personas.

El Presidente Kast habló de heroísmo. Nosotras hablamos de pacientes. Y los pacientes necesitan hospitales con recursos, planificación y condiciones seguras para recibir la atención que merecen. La salud pública no puede seguir sosteniéndose sobre el sacrificio permanente de quienes la hacen funcionar.-