Este lunes 1 de junio, el Presidente José Antonio Kast entregará su primera Cuenta Pública ante el Congreso. La instancia ha generado gran expectación en el mundo político, ya que se esperan definiciones clave para lo que el oficialismo considera la “segunda etapa” del Gobierno tras una fase de “instalación”.
En opinión de Roberto Munita, analista político y director de Administración Pública de la Universidad Andrés Bello (UNAB), esta puede ser una oportunidad para el Mandatario para “reiniciar” la percepción sobre su gestión.
“Si bien las primeras impresiones dejan una huella a veces imborrable, al hacer un cambio de gabinete justo antes de la Cuenta Pública, a Kast se le abrió una ventana de oportunidad para causar una nueva primera impresión”, sostiene el experto.
“Después de semanas marcadas por polémicas comunicacionales -agregó-, este Mensaje Presidencial puede ser una oportunidad para que el Gobierno vuelva a hablar de gestión, resultados y dirección política. El relato político es clave; muchas veces el problema no es sólo hacer las cosas, sino lograr que las personas las perciban”.
Evitar “competencia” de anuncios
Con respecto a los ejes que debiera tener el mensaje del Mandatario, Munita considera que “no debiera esforzarse en concentrarse en lo conseguido en estos meses, porque su gobierno recién empieza. Debiera también tener un componente importante de anuncios y propuestas concretas, en temas como seguridad, migración, educación y salud. El reimpulso del proyecto de Sala Cuna Universal o un compromiso para terminar con las listas de espera podrían ser buenos titulares al día siguiente”.
No obstante, el académico de la UNAB advirtió que “este Mensaje Presidencial no puede transformarse en una competencia de hacer más anuncios que los presidentes anteriores. Cuando un discurso presidencial intenta abarcarlo todo, muchas veces termina siendo una lista de supermercado, y eso conecta poco con la ciudadanía. A veces, enfocarse en las prioridades genera mucho más impacto”.
Por último, Munita aseguró que “el desafío de Kast será encontrar un equilibrio difícil: hablarle a su electorado más convencido, pero también a quienes votaron él pero hoy están desilusionados. Y en ese tipo de discursos, el tono muchas veces importa tanto como el contenido”.