El sistema de precipitaciones que comenzará a intensificarse este miércoles 15 de julio y que, de acuerdo con los pronósticos meteorológicos disponibles, se extenderá en tres pulsos sucesivos hasta el 22 de julio, constituye un caso de estudio relevante para comprender la relación entre intensidad de precipitación, infiltración y escorrentía en suelos de la Región del Maule. Así lo plantea el Dr. Mauricio Zúñiga, académico del Departamento de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica del Maule.

El fenómeno corresponde a una sucesión de sistemas frontales alimentados por un río atmosférico de categoría 4 a 5, con acumulados regionales proyectados en torno a los 500 milímetros y con la fase de mayor intensidad concentrada entre el 15 y el 20 de julio. Comunas como Talca, Curicó, Molina, Constitución, Linares, Cauquenes y Parral se encuentran dentro del área de mayor influencia de lluvia fuerte y ráfagas de viento.

El principio hidrológico detrás del riesgo: intensidad versus capacidad de infiltración

Desde el punto de vista de la física de suelos, explica el Dr. Zúñiga, el elemento determinante no es el volumen acumulado de precipitación por sí solo, sino la relación entre la intensidad de la lluvia (mm/h) y la capacidad de infiltración del perfil edáfico, definida por la conductividad hidráulica saturada, la estructura, la porosidad y el contenido de humedad actual del suelo. Cuando la tasa de aporte hídrico supera la capacidad de infiltración fenómeno descrito clásicamente como escorrentía, el excedente no absorbido se transforma en flujo superficial.

Este proceso se intensifica en suelos con pendiente, donde el tiempo de contacto agua-suelo disminuye y la componente lateral de flujo predomina sobre la vertical. El resultado es un incremento acelerado del caudal en esteros y quebradas, junto con procesos de erosión hídrica que pueden derivar, en condiciones de saturación previa y pendientes pronunciadas, en procesos de remoción en masa. El académico señala que esta misma configuración hidrológica —precipitación intensa sobre suelos ya saturados en sectores de ladera y precordillera— es consistente con los mecanismos descritos en los aluviones y desbordes registrados en años anteriores en distintos puntos de la región.

Implicancias para la fruticultura regional

Desde la fisiología de cultivos frutales, el Dr. Zúñiga identifica dos procesos relevantes asociados a eventos de precipitación intensa y prolongada:

  • Hipoxia radicular: la saturación del perfil de suelo reduce la difusión de oxígeno hacia la zona radicular, limitando la respiración aeróbica de las raíces y afectando procesos de absorción activa de agua y nutrientes. En condiciones prolongadas de anegamiento, esto favorece además el desarrollo de patógenos de suelo como Phytophthora spp., particularmente en portainjertos con baja tolerancia a excesos de humedad.
  • Pérdida de suelo por erosión hídrica: en huertos establecidos en pendiente, la escorrentía concentrada puede remover horizontes superficiales ricos en materia orgánica, exponer sistemas radiculares y modificar localmente las propiedades físicas del suelo, con efectos que se manifiestan en la productividad de temporadas posteriores.