La inserción laboral juvenil continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado del trabajo en la Región del Maule. Así quedó reflejado en la presentación realizada por el Observatorio Laboral del Maule (OLM), iniciativa que ejecuta la Universidad Católica del Maule (UCM) con apoyo de la Subsecretaría del Trabajo del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, en el marco del seminario “Trabajar Joven en Chile: Precariedad, Futuro y Sindicalismo”, desarrollado el pasado 20 de mayo en el Centro de Extensión de la Universidad Católica del Maule, en Talca.

La actividad reunió a dirigentes sindicales, representantes de organizaciones juveniles y autoridades regionales, instancia que permitió reflexionar sobre las condiciones laborales de las nuevas generaciones y fortalecer la organización juvenil en el país.

Durante la jornada, el coordinador del OLM, Matías Almeida López, presentó un análisis sobre el comportamiento del empleo joven en la región, evidenciando que históricamente las personas jóvenes presentan menor participación en el mercado laboral, menores tasas de ocupación, salarios más bajos y mayores niveles de desempleo respecto de otros grupos etarios.

De acuerdo con los datos acumulados entre enero de 2018 y marzo de 2026, la participación laboral de jóvenes de hasta 24 años en el Maule alcanza solo un 32,5%, mientras que el promedio regional llega al 58,8%. En tanto, la tasa de ocupación juvenil alcanza un 26,2%, muy por debajo del 53,8% registrado para la región.

A ello se suman brechas en materia de ingresos. Según el informe presentado (2024), las y los jóvenes de hasta 24 años perciben ingresos promedio de 423 mil pesos mensuales, cifra considerablemente inferior a los 640 mil pesos promedio de personas entre 25 y 34 años, y a los más de 722 mil pesos de trabajadores mayores de 45 años.

En ese contexto, la directora del OLM, Irma Carrasco Tapia, advirtió que las dificultades laborales de este segmento responden a múltiples factores estructurales y sociales. “El desempleo, la informalidad y la inestabilidad; son preocupaciones que actualmente se asocian a grupo etario jóvenes en nuestro país, en el último boletín de INE mes de abril, se observa que en nuestra región los jóvenes tienes menor participación en el mercado laboral, lo cual no solo afecta a jóvenes con educación incompleta, sino también a egresados de educación media Científico Humanista, Técnico Profesional, Técnico de Nivel Superior y Universitario. Otro aspecto que aparece es la brecha salarial de los jóvenes. Desafíos que son importantes de abordar desde las instituciones educativas para preparar a nuestros jóvenes para el trabajo son: habilidades para el trabajo, búsqueda de empleo en plataformas, experiencia laboral, articulación con SENCE y OMIL”, señaló.

Inactividad laboral e informalidad

El análisis del OLM también reveló que las principales razones de inactividad laboral entre jóvenes maulinos corresponden a motivos de estudio y razones de salud permanente. Además, se identificaron diferencias importantes en las estrategias de búsqueda de empleo entre hombres y mujeres. Mientras las mujeres recurren principalmente al envío de currículum y revisión de avisos laborales, los hombres privilegian el contacto directo con empleadores. En ambos casos, las oficinas OMIL aparecen entre los mecanismos menos utilizados.

Otros de los aspectos publicados en estudios previos del OLM son el impacto de la informalidad laboral en la población joven. El OLM expuso antecedentes de su estudio sobre emprendimiento informal en la región, donde se evidencia que una parte importante de los emprendimientos informales corresponde a jóvenes entre 20 y 29 años que buscan insertarse en el mercado laboral formal. Según estos datos se concluye que la informalidad ha dejado de ser una condición transitoria y se ha transformado en una estrategia estable o complementaria de generación de ingresos para muchas familias maulinas, fenómeno que afecta especialmente a mujeres y jóvenes.

Asimismo, el documento advierte sobre desafíos futuros relacionados con el envejecimiento de la población, la retención de talento joven y la necesidad de preparar a las nuevas generaciones para un mercado laboral en permanente transformación, marcado por el avance tecnológico y el crecimiento del sector servicios.