Un tackle puede verse, escucharse e incluso sentirse desde fuera de la cancha, pero existen impactos cuyas verdaderas consecuencias son mucho más difíciles de dimensionar. Desde esa reflexión nace “El Impacto Invisible”, campaña de Fundación Emilia junto a Los Cóndores, que busca generar conciencia sobre las consecuencias que pueden tener nuestras decisiones al volante.
Durante 2025, Chile registró 73.083 siniestros viales, 1.507 personas fallecidas y 7.061 lesionados graves. Esto equivale, en promedio, a más de cuatro personas fallecidas y cerca de veinte gravemente lesionadas cada día.
A estas cifras se suman antecedentes del Ministerio Público que permiten dimensionar algunas de las conductas de riesgo presentes en las vías. Durante el mismo año se registraron 568 casos de velocidad temeraria o excesiva, 71 de carreras clandestinas y 877 de conducción sin licencia.
Para Fundación Emilia, estos datos reflejan uno de los principales desafíos de la prevención. Conducir después de beber, exceder la velocidad o mirar el teléfono son riesgos conocidos, pero muchas veces se siguen asumiendo bajo la percepción de que tenemos el control o que, mientras no ocurra una colisión, la decisión no tendrá consecuencias.
“Después de años trabajando en campañas de prevención, aún vemos que, a pesar de conocer los riesgos de acciones como exceder la velocidad, conducir después de beber o utilizar el teléfono, muchas personas las siguen realizando bajo una falsa sensación de seguridad cuando estas no generan un siniestro vial. Que una decisión imprudente no termine en un siniestro no significa que haya sido segura. Es por eso que con esta campaña queremos que las personas puedan anticipar aquello que normalmente no imaginan hasta que ya ocurrió”, explica Carolina Figueroa, presidenta de Fundación Emilia.
Para hacer visible estas consecuencias, la campaña recurre al rugby y a sus impactos como punto de comparación. Los Cóndores se preparan física y técnicamente para enfrentar tackles dentro de un deporte de contacto, en equipo y con reglas. En la vía, en cambio, ningún entrenamiento prepara a una persona para enfrentar un siniestro vial, ni las consecuencias que esto puede generar.
Las consecuencias no terminan necesariamente en el siniestro. La fuga se presenta como otra dimensión del problema: durante el 2025 se contabilizaron 945 registros de fuga vinculados a hechos con víctimas fallecidas, lesionadas graves o graves gravísimas. En 643 de los casos se registran imputados desconocidos, lo que representa más de dos de cada tres casos.
Para la Fundación Emilia, detrás de cada víctima existen familias, amigos y comunidades que también pueden enfrentar procesos de rehabilitación, cuidados, pérdidas y consecuencias emocionales, económicas y judiciales que se extienden mucho después de ocurrido el siniestro.
“Cuando conducimos no estamos decidiendo solamente sobre nuestro propio riesgo; también estamos decidiendo sobre la seguridad de personas que no eligieron estar expuestas a nuestra conducta. Queremos cambiar la pregunta desde ‘¿qué me puede pasar?’ hacia ‘¿qué puedo provocar con mi decisión?’”, agrega Figueroa.
“El Impacto Invisible” se presenta además en el año en que Fundación Emilia cumple 12 años trabajando por la prevención y acompañamiento de víctimas de siniestros viales, período en el que ha entregado ayuda y orientación a más de 6.000 víctimas y sus familias.
A través de esta campaña, Fundación Emilia y Los Cóndores buscan instalar una reflexión simple: la prevención comienza antes del impacto. Cada decisión tomada contribuye a evitar las consecuencias y actuar a tiempo puede evitar consecuencias para quien conduce, así como para quienes comparten la vía.