Lo que hoy se reconoce como uno de los lugares más áridos del planeta, alguna vez estuvo cubierto de mar. Esto es lo que vuelve a reflotar desde el desierto del norte de Chile gracias a nuevas investigaciones paleontológicas que buscan comprender cómo vivieron, murieron y quedaron depositados los grandes cetáceos que habitaron estas costas hace millones de años.

Sabrina Leftraru, estudiante de Geología de la Universidad Católica del Maule, integró un equipo de investigación que utilizó tecnología de radar de penetración terrestre (GPR) para identificar y delimitar zonas de interés paleontológico en el norte de Chile. El trabajo permitió detectar familias de cetáceos y cerca de 40 especies, además de otros fósiles marinos.

Según explicó la estudiante, una de las principales ventajas de esta tecnología es que permite identificar potenciales estructuras o restos fósiles bajo la superficie y delimitar previamente las áreas de interés, reduciendo tiempos, costos y recursos asociados a las excavaciones.

“Con esto también podemos delimitar las zonas, ahorrando costos de excavación, tiempo y algunos recursos”, señaló Sabrina.

La investigación permitió identificar familias de cetáceos correspondientes aproximadamente a 40 especies, junto con otros fósiles marinos, mamíferos marinos y microfósiles. Para Leftraru, el valor del hallazgo va más allá de encontrar restos de ballenas, ya que estos permiten conocer aspectos relacionados con su forma de depositación, mortalidad, forma de vida e interacción con el entorno.

Asimismo, la estudiante destacó el enorme potencial paleontológico del norte de Chile, señalando que los hallazgos no se concentran únicamente en Cerro Ballena, sino que también existen registros en sectores cercanos.

La experiencia permitió además integrar distintas disciplinas, como la geología, geofísica y paleontología, demostrando cómo el uso de nuevas tecnologías puede complementar el trabajo científico y contribuir a la protección del patrimonio nacional.

“Todos trabajamos en pro de la ciencia, en pro de descubrir nuevas cosas e innovar. Esto me refuerza que es una mirada multidisciplinaria”, destacó la estudiante de la Facultad de Ciencias Básicas.

En el proyecto participaron distintas instituciones, empresas y especialistas, entre ellos Villner, el Museo Regional de Atacama y el CIEAM, en una iniciativa colaborativa que busca ampliar el conocimiento sobre el pasado marino de Chile y poner en valor su importante patrimonio paleontológico.