El Consejo del Banco Central de Chile resolvió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%, decisión adoptada por la unanimidad de sus integrantes, en el marco de la Reunión de Política Monetaria de septiembre de 2026.
En el escenario internacional, el principal foco de atención continúa siendo la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán, cuyas hostilidades han vuelto a escalar en las últimas semanas. Esta situación ha presionado al alza el precio del petróleo, acercando el valor del barril a los US$100.
Pese a este escenario, la actividad económica mundial se mantiene resiliente, particularmente en aquellas economías con una mayor participación en las cadenas productivas asociadas a la inteligencia artificial. En este contexto, el precio del cobre ha continuado aumentando y se ubica por sobre los US$6,5 la libra.
En materia de inflación, los principales bancos centrales han mantenido una postura restrictiva y cautelosa ante la persistencia de los riesgos inflacionarios. A nivel financiero internacional, las bolsas continúan respaldadas por el desempeño del sector tecnológico, mientras las tasas de interés han seguido aumentando, especialmente aquellas de largo plazo.
El Banco Central señaló que este incremento responde, entre otros factores, a las mayores preocupaciones respecto de la inflación, una creciente demanda de recursos para financiar la inversión en inteligencia artificial y la frágil situación fiscal de diversos países desarrollados. En paralelo, el dólar se ha depreciado a nivel global.
En el ámbito interno, la economía chilena mantuvo un bajo desempeño durante el segundo trimestre y comienzos del tercero, ubicándose por debajo de las proyecciones contempladas en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio.
El organismo consigna en su nota de prensa que esta evolución estuvo acompañada por una desaceleración de la demanda interna y un deterioro de algunos de sus principales determinantes, a lo que se sumó el impacto de las condiciones climáticas adversas registradas durante julio.
«Durante el segundo trimestre, tanto el consumo privado como la formación bruta de capital fijo registraron contracciones en sus variaciones trimestrales desestacionalizadas. No obstante, las perspectivas para la inversión continúan siendo favorables».
Según el Banco Central, estas expectativas son coherentes con la información proveniente de los catastros de inversión, el elevado precio del cobre y el impulso que podría generar la Ley de Reconstrucción a partir de 2027, factores que contribuirían a fortalecer la actividad económica».
El mercado laboral, en tanto, mostró señales de deterioro en sus cifras más recientes, con destrucción de empleos y un aumento de la tasa de desempleo. En contraste, la confianza de hogares y empresas registró un leve repunte en sus últimas mediciones, luego de la caída observada hacia fines del primer trimestre.
En agosto, la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) total alcanzó un 4,1%, impulsada principalmente por componentes volátiles.
La inflación subyacente, que excluye estos componentes, se ubicó en 3,3% anual, manteniéndose en niveles similares a los registrados durante los meses anteriores.
El Banco Central explicó que una parte importante de la evolución reciente de la inflación continúa relacionada con el aumento del precio de los combustibles, cuyo traspaso hacia otros precios se ha mantenido en línea con los patrones históricos.
Para un horizonte de dos años, tanto la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) como la Encuesta de Operadores Financieros (EOF) sitúan las expectativas de inflación en 3%.