Que una investigación no termine archivada en una biblioteca, sino que pueda convertirse en una solución concreta para mejorar la calidad de vida de las personas, fortalecer sectores productivos o responder a problemáticas ambientales, es el propósito que inspira el concurso «Tesis de Postgrado en Innovación 2026» de la Universidad Católica del Maule (UCM).

La iniciativa, impulsada por la Dirección de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica (DIDTT) de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, busca que estudiantes de postgrado den un paso más allá de la generación de conocimiento científico, incorporando una mirada de innovación y transferencia tecnológica que permita proyectar los resultados de sus investigaciones hacia la sociedad.

En su versión 2026, resultaron ganadores un grupo de cuatro proyectos pertenecientes al Doctorado en Biotecnología Traslacional y al Doctorado en Salud Ecosistémica, cuyas propuestas abordan desafíos vinculados a la economía circular, la salud humana, la salud animal y la valorización de residuos agroindustriales. 

Los proyectos adjudicados corresponden al de Javiera Iracheta, con la investigación «Desarrollo y validación de una metodología de biotransformación selectiva del orujo de uva para la obtención de extractos fenólicos bioactivos y su aplicación en un suplemento nutracéutico modulador del microbioma intestinal». Además, el que desarrolla Tomás Flores, titulado «BioCircular WineTech: Biotransformación y enriquecimiento de orujo vitivinícola mediante la adición de frass para la generación de bioinsumos liofilizados en un modelo de bioeconomía circular aplicado a la vitivinicultura», el que lidera Diego Verdugo, con «Golden Biotics: Desarrollo de formulación tópica antimicrobiana natural a partir de la biomasa de Physalis peruviana para el tratamiento de dermatitis en mascotas». Finalmente, el que lleva adelante Christian Segovia, titulado «Desarrollo de un bioactivo natural de origen microbiano para el tratamiento de la infestación por Demodex spp.» 

La directora de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica de la UCM, Fabiola Loyola, destacó que este concurso refleja el compromiso institucional por impulsar una investigación que dialogue con las necesidades del entorno y contribuya al desarrollo sostenible de la región y del país. 

«Queremos felicitar sinceramente a las y los estudiantes que resultaron adjudicados en este concurso. Sus proyectos representan justamente el tipo de investigación que buscamos impulsar desde la Universidad, el desarrollar ciencia de excelencia que, además de generar nuevo conocimiento, tiene el potencial de transformarse en soluciones concretas para las personas, las organizaciones y los sectores productivos. Como DIDTT seguiremos acompañándolos en el proceso de maduración tecnológica para que estas ideas puedan avanzar hacia la innovación, la transferencia y, eventualmente, llegar a quienes más las necesitan”, sostuvo la directora Loyola. 

Por su parte, la gestora de Innovación y Emprendimiento de la DIDTT, Soraya Castro, valoró el interés demostrado por las y los estudiantes por incorporar una mirada innovadora a sus investigaciones. 

«Nos alegra ver que cada vez más estudiantes se atreven a mirar sus tesis como una oportunidad para generar impacto más allá del ámbito académico. En la UCM queremos fomentar esa inquietud, invitándolos a identificar problemas reales y a pensar cómo el conocimiento que desarrollan puede convertirse en una tecnología, un emprendimiento o una solución para la sociedad. Este concurso busca precisamente fortalecer esas capacidades y acompañarlos durante ese proceso”, expuso. 

Del laboratorio al impacto social

Uno de los proyectos seleccionados pertenece al estudiante del Doctorado en Salud Ecosistémica, Christian Segovia, quien desarrolla un bioactivo natural de origen microbiano para tratar la infestación por Demodex, un ácaro asociado a enfermedades oculares como el ojo seco. Su investigación analiza la relación entre la microbiota ocular, la estacionalidad y este microorganismo bajo el enfoque One Health. Para el investigador, este apoyo permitirá avanzar desde la generación de conocimiento hacia una solución concreta. «Me parece importante que la investigación y la ciencia básica den un paso más allá y permitan desarrollar aplicaciones que impacten en la sociedad», señaló.

Por su parte, Javiera Iracheta trabaja en el desarrollo de un suplemento nutracéutico obtenido a partir del orujo de uva, principal residuo de la industria vitivinícola, mediante procesos biotecnológicos que potencian sus compuestos bioactivos. La investigadora explicó que su motivación ha sido demostrar que los residuos pueden transformarse en soluciones de alto valor para la salud y el medio ambiente. «Siempre he tenido la convicción de que aquello que para una industria representa un desecho puede convertirse en la materia prima para desarrollar nuevas soluciones de alto valor», comentó, valorando además este respaldo como una oportunidad para acercar su investigación a una aplicación tecnológica con impacto real.

En tanto, Tomás Flores desarrolla bioinsumos innovadores a partir de residuos de la industria vitivinícola y del cultivo de mosca soldado negra, bajo un modelo de bioeconomía circular. Su investigación busca fortalecer la salud de los suelos y promover una agricultura más sostenible, aportando valor ambiental, productivo y económico al sector vitivinícola del Maule. «Contribuir al desarrollo de soluciones biotecnológicas que permitan enfrentar desafíos territoriales reales de la agricultura y la industria vitivinícola desde una perspectiva sostenible y regenerativa es mi mayor motivación», afirmó.

Finalmente, Diego Verdugo desarrolla una formulación tópica de origen natural para el tratamiento de dermatitis en mascotas, basada en compuestos presentes en una planta sudamericana capaces de combatir bacterias resistentes. El estudiante explicó que su principal motivación es llevar la biotecnología desde el laboratorio hacia aplicaciones concretas. «Me he dado cuenta de que lo mío no es solo publicar, sino poder aplicar la biotecnología y transferir ese conocimiento», sostuvo, destacando que este apoyo le permitirá acelerar el desarrollo tecnológico de su proyecto.