Con las lluvias dando paso al proceso de recuperación, miles de familias comenzarán durante los próximos días la limpieza de viviendas, lugares de trabajo y espacios comunitarios afectados por el agua, el barro y los escombros. Aunque se trata de una etapa necesaria para retomar la normalidad, también concentra importantes riesgos si las labores se realizan sin evaluar previamente las condiciones del lugar o sin utilizar los elementos de protección adecuados.

“Podríamos llegar a suponer que el riesgo termina cuando deja de llover, pero en realidad comienza una nueva etapa. La necesidad de recuperar rápidamente los espacios afectados puede llevar a ingresar a instalaciones sin condiciones seguras para hacerlo exponiéndose de esta manera a nuevas situaciones de riesgo”, explica Cristián Ramírez, consultor senior en Gestión de Riesgos de Desastres de Mutual de Seguridad.

Los principales riesgos al remover barro y escombros

Durante las labores de limpieza posteriores a una inundación, las personas pueden resultar gravemente afectadas por presencia de daños estructurales; riesgo eléctrico por instalaciones, cables o artefactos mojados y energizados; cortes y golpes provocados por objetos ocultos bajo el barro; exposición a aguas contaminadas, residuos; contacto con sustancias químicas, y sobreesfuerzos al manipular muebles o materiales cuyo peso además aumenta al estar húmedos.

Antes de iniciar cualquier trabajo, un especialista debe verificar que la vivienda o lugar de trabajo no presente daños estructurales, instalaciones eléctricas comprometidas ni presencia de contaminación por aguas o residuos, esto además de respetar siempre las restricciones de acceso establecidas por la autoridad.

Para disminuir la probabilidad de accidentes y lesiones asociadas, Mutual de Seguridad entrega las siguientes recomendaciones:

●      Ingresar solo cuando las autoridades indiquen que el sector es seguro, revisando previamente con un especialista el estado de muros, techumbres y pisos.

●      Mantener cortado el suministro eléctrico hasta que las instalaciones sean inspeccionadas y declaradas seguras.

●      Utilizar elementos de protección personal, como guantes, botas, lentes de seguridad y mascarilla cuando exista polvo o contaminación en el aire. Además, en presencia de escombros, utilizar casco de seguridad para protegerse contra caídas de objetos.

●      Retirar el barro y los escombros de manera gradual, utilizando herramientas adecuadas y evitando levantar cargas excesivas sin ayuda o a través de un dispositivo de transporte.

●      Evitar el contacto directo con residuos o aguas contaminadas, mantenerse hidratado, con ropa adecuada frente a condiciones meteorológicas presentes, realizar pausas durante las jornadas prolongadas y verificar que la vacuna contra el tétano se encuentre al día.

“El proceso de recuperación debe realizarse de manera planificada y segura. Evaluar el entorno antes de comenzar, utilizar elementos de protección personal y evitar exposiciones sin riesgos controlados permite prevenir lesiones y avanzar de forma segura en el retorno a la normalidad”, concluye Ramírez.