El Presidente de la República, José Antonio Kast, junto a la Primera Dama, María Pía Adriasola, encabezó este jueves la ceremonia de conmemoración del 248° aniversario del natalicio del Capitán General Bernardo O’Higgins Riquelme, desarrollada en el Parque Monumental que lleva su nombre, en la comuna de Chillán Viejo.

La actividad reunió a autoridades nacionales, regionales, provinciales y comunales, además de representantes de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad, organizaciones civiles y ciudadanía, en un homenaje destinado a relevar la figura histórica del Padre de la Patria y su legado de servicio a Chile, unidad nacional y compromiso con el bien común.

Junto al Jefe de Estado participaron el ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros; el comandante en Jefe del Ejército, general Pedro Varela; y el comandante de la II División Motorizada, general de Brigada Eugenio Ribba Thormann, además de otras autoridades y representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden.
La ceremonia contempló el izamiento del Pabellón Nacional al compás del Himno Nacional y la colocación de ofrendas florales ante el monumento ecuestre del Libertador Bernardo O’Higgins. Posteriormente, el Presidente de la República realizó una alocución en el marco de la conmemoración.

El homenaje continuó con un esquinazo folclórico en honor al Padre de la Patria y culminó con el tradicional Desfile de Honor, luego de que el Jefe de las Fuerzas solicitara al Presidente de la República la autorización para iniciar el paso de las unidades participantes.

Presidente Kast: «Tenemos que pensar en la próxima generación, en las fronteras que debemos proteger, en las instituciones que debemos fortalecer»

En su discurso, el Mandatario dijo que «hace 248 años, un 20 de agosto de 1778, nació aquí, en Chillán (Viejo), Bernardo O’Higgins Riquelme. Pocos nombres están tan profundamente unidos al nacimiento de nuestra patria como el suyo. Recordar a O’Higgins es recordar a uno de los hombres que hicieron posible nuestra independencia. Es recordar al soldado de El Roble, de Rancagua, de Chacabuco y de Maipú. Al Director Supremo que condujo los primeros años de nuestra vida independiente. Al hombre cuyo nombre llevan nuestras calles, nuestras plazas, una región de Chile y tantas instituciones de la República».

A su vez, dijo que «recordar a O’Higgins exige algo más. La historia no está hecha sólo para mirarla desde lejos. También está para aprender de ella, sacar lecciones de quienes nos antecedieron y de quienes dieron lo mejor de sí para construir nuestro país».

El Presidente enfatizó en que «nuestra historia nos demuestra algo importante, los chilenos no estamos hechos para resignarnos. Estamos hechos para levantarnos, para reconstruir y trabajar, para volver a intentarlo siempre. Lo hemos visto estos días, en los rostros de esas personas de esfuerzo y de perseverancia que están en la base de la esperanza de Chile.  Ese es nuestro tesoro como país. Una nación no solamente se define por los momentos en que todo funciona. Se define especialmente por lo que hace cuando enfrenta la adversidad. Nuestra historia lo ha hecho una y otra vez y Chile siempre ha sido capaz de levantarse».

También afirmó que «las verdaderas naciones, las verdaderas políticas nacionales, no pueden pensar solamente en la próxima semana, en una próxima encuesta o en el próximo titular. Tenemos que pensar en la próxima generación, en las fronteras que debemos proteger, en las instituciones que debemos fortalecer, en las obras que tenemos que construir, en el Chile que vamos a entregar a quienes vienen después de nosotros».