El Banco Central dio a conocer este martes, a través de su informe de Cuentas Nacionales, que la economía chilena cayó 0,2% durante el segundo trimestre de 2026 en comparación con el mismo período del año pasado, completando así un primer semestre con cifras negativas. Al descontar los factores estacionales, el Producto Interno Bruto (PIB) no registró variación frente a los tres meses anteriores.

El resultado estuvo marcado principalmente por la minería, que retrocedió 6,4%. En contraste, el consumo de los hogares avanzó 1,2%, mientras la inversión en capital fijo se mantuvo sin cambios. Dentro de este componente, construcción y otras obras disminuyeron 2,4%.

Javier Mella, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes), analiza el resultado con cautela. “Más que centrarnos en la etiqueta de recesión, lo relevante es destacar que la economía mostró un primer semestre muy débil”, sostiene.

El doctor en Finanzas señala que, dado lo ajustado de los resultados, revisiones de una o dos décimas no son extrañas cuando se conocen los datos definitivos. Por ello, una corrección posterior podría modificar la lectura actual.

Este escenario también podría abrir espacio para una baja en la tasa de política monetaria del Banco Central. Sin embargo, Mella explica que esa posibilidad está limitada por la inflación y, especialmente, por el comportamiento del tipo de cambio.

¿Qué puede cambiar durante el segundo semestre?

Sobre las perspectivas para los próximos meses, el académico de la Uandes afirma: “Hacia adelante, creo que el segundo trimestre probablemente marque el piso del ciclo, es el escenario más probable”.

Entre los factores que sustentan esa proyección menciona a la minería, que enfrentará bases de comparación más favorables durante la segunda mitad del año, junto con el mayor dinamismo que mostró la actividad en junio.

A ello se suma el efecto del petróleo, cuyo impacto negativo, a juicio de Mella, ya estaría incorporado, con consecuencias que se observaron, por ejemplo, en el consumo. Respecto de Medio Oriente, plantea que existe algún margen para una menor tensión, aunque recalca que la situación continúa siendo una fuente importante de incertidumbre.

El foco de preocupación está puesto en otro ámbito. “Lo que más me preocupa es la inversión y la construcción”, advierte Mella. En ese sentido, considera que la extensión del subsidio a la tasa hipotecaria puede ayudar, pero agrega que “también será fundamental mantener el ritmo de inversión pública en lo que respecta a infraestructura”.