Diversos medios internacionales informaron sobre un eventual incidente ocurrido en un laboratorio de Siberia en Rusia, que podría estar relacionado con Yersinia pestis, bacteria que causa la peste neumónica. Sin embargo, las autoridades rusas han negado la existencia de casos de esta enfermedad y los antecedentes conocidos hasta ahora no permiten confirmar esa hipótesis.
Consultado al respecto, el académico del Magíster en Ciencias Biomédicas de la UTalca, Sergio Wehinger, explicó que la peste neumónica es “la forma más grave de la infección causada por Yersinia pestis, bacteria gramnegativa, responsable también de la peste bubónica, históricamente asociada a la llamada peste negra”.
A diferencia de la bubónica, que compromete principalmente los nódulos linfáticos, el académico precisó que, “en la peste neumónica la bacteria afecta a los pulmones y produce una neumonía grave y de evolución muy rápida. Puede aparecer porque la bacteria llega al pulmón desde otra forma de peste o, con menor frecuencia, por inhalación directa de partículas respiratorias que contienen la bacteria”.
El especialista señaló que esta forma de peste “puede transmitirse directamente de una persona a otra por vía respiratoria, fundamentalmente mediante partículas expulsadas al toser y durante un contacto cercano con un enfermo”.
“No debe imaginarse necesariamente como una infección que se propaga con facilidad a grandes distancias por el aire. El período de incubación es muy corto, normalmente de pocos días y, en algunos casos, puede ser de apenas 24 horas”, agregó.
Síntomas
Fiebre alta, escalofríos, dolor de cabeza, debilidad y malestar general son los primeros síntomas de la enfermedad, los que pueden comenzar bruscamente. “Después aparece rápidamente una neumonía grave, con tos, dolor torácico, Seguidos de dificultad respiratoria y producción de esputo, que puede ser acuoso o sanguinolento, indicó el académico.
El especialista añadió que, esta es una infección potencialmente letal y puede progresar muy rápidamente, sin embargo, “hay una diferencia muy importante respecto de la época de la peste negra, ya que actualmente disponemos de antibióticos eficaces y, si el diagnóstico es precoz y el tratamiento se inicia idealmente durante las primeras 24 horas, las posibilidades de recuperación son altas”.
El tratamiento se realiza con antibióticos, además de otras alternativas según el paciente. “Ante una sospecha clínica importante, el tratamiento debe iniciarse inmediatamente y no esperar la confirmación definitiva del laboratorio. Los contactos estrechos de un paciente pueden requerir vigilancia y antibióticos preventivos”, dijo.
De todas maneras, se trata actualmente de una enfermedad muy poco frecuente. “La bacteria, sin embargo, no ha desaparecido, permaneciendo en reservorios animales y sus pulgas en determinadas regiones del mundo. En los últimos años, la mayoría de los casos comunicados a la OMS se han concentrado principalmente en la República Democrática del Congo y Madagascar”, puntualizó.
Cautela ante información no confirmada
El académico llamó a la cautela y recalcó que “hasta el momento, se ha confirmado la muerte por una neumonía de causa inicialmente no determinada de una trabajadora de un instituto de investigación en Irkutsk. Las autoridades rusas comunicaron posteriormente a la OMS que no se han detectado casos de peste en dicha ciudad y que las personas estudiadas que tuvieron contacto con la fallecida han resultado negativas para agentes infecciosos”.
Al respecto, la académica del Departamento de Salud Pública de la UTalca, Érika Retamal Contreras, planteó que, dado los antecedentes disponibles, no existe por ahora un riesgo identificado para Chile. “El evento está acotado y no se ha comprobado transmisión secundaria, es decir, a otras personas más allá del caso investigado. La OMS está evaluando la información. Hay que dejar claro que este tipo de enfermedad requiere un contacto directo con un contagiado, así que hay que tener cautela e informarse por medio de organismos oficiales”.
Al mismo tiempo, señaló que las lecciones que dejó la pandemia de Covid-19 respecto de la información, indican que es fundamental exigir transparencia a las autoridades y a las instituciones, porque la confianza pública se puede perder. Añadió que una adecuada comunicación de riesgo permite reducir la incertidumbre y que la información debe ser verificada a través de organismos oficiales nacionales e internacionales.
“Se puede estar en estado de alerta, pero evitando el pánico. En este caso, no hay una confirmación clara, por lo que hay que esperar lo que digan los organismos de salud y evitar la incertidumbre”, finalizó la académica.