En un operativo encabezado por el alcalde de Santiago, Mario Desbordes, junto a la Subdirección de Higiene Ambiental del municipio y la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural (BIDEMA) de la PDI, se desmanteló un criadero clandestino de perros que operaba de forma ilegal en calle Esperanza, en el Barrio Yungay. La intervención concluyó con una persona detenida por maltrato animal flagrante y la incautación de 15 caninos en deplorables condiciones de encierro.
Respecto al operativo y el estado de los animales, el alcalde Mario Desbordes explicó que, tras denuncias vecinales, “nuestro equipo de Higiene Ambiental vino la semana pasada y presentó la denuncia que gatilló la intervención de la Policía de Investigaciones”.
“Da mucha pena ver las condiciones en que estaban, era impactante el nivel de encierro y el hedor dentro de esa verdadera fábrica de cachorros. A pesar de contar con una patente comercial antigua, no cumplían ninguna norma sanitaria ni de salubridad, como tampoco la Ley Cholito. Junto a una fundación y nuestros abogados, buscaremos la autorización judicial para que, una vez estabilizados, estos perritos puedan ser entregados en adopción en un buen hogar”, concluyó la autoridad.
Respecto al trabajo policial y la flagrancia del hecho, el comisario Francisco Valdenegro, de la BIDEMA de la PDI, afirmó: «Fue un procedimiento realizado en conjunto con personal de la Municipalidad de Santiago. Se pudo constatar que se encontraban 15 animales en muy malas condiciones y la persona pasó detenida por el delito de maltrato animal flagrante, específicamente por la omisión en los cuidados».
El procedimiento se desencadenó tras reiteradas denuncias de vecinas y vecinos al teléfono comunal 800 203 011, alertando sobre olores a amoníaco, ladridos continuos y la falta de salidas al exterior de las mascotas. Tras la fiscalización previa del equipo municipal de Higiene Ambiental, se constató la gravedad de los hechos y se dio aviso inmediato a la unidad especializada de la PDI.
Durante la entrada al inmueble, la PDI junto a su equipo médico-veterinario constató de forma científica y técnica el grave estado de insalubridad del recinto. Al interior se hallaron 15 ejemplares (12 Yorkshire Terrier, 2 Pug y 1 Boxer) encerrados en jaulas de solo un metro por un metro, agrupados de a tres y cuatro por habitáculo. El examen clínico evidenció que los animales presentaban un estado corporal deficiente, cuadros de deshidratación, severas afecciones cutáneas como dermatitis y complejas patologías dentales como periodontitis, gingivitis y pérdida de piezas dentarias, sumado a conductas estereotipadas asociadas al estrés del encierro.
Debido a que el domicilio operaba al margen de las exigencias municipales de higiene, caniles y salubridad, se determinó que funcionaba como un criadero clandestino. En el lugar, la responsable del inmueble fue detenida de inmediato por el delito flagrante de maltrato animal debido a la omisión grave en los cuidados.
Actualmente, los 15 caninos se encuentran bajo revisión en la clínica municipal del Parque O’Higgins, donde reciben atención médica, estabilización y los cuidados necesarios. Posteriormente, serán entregados a la Fundación Ayuda Callejero para iniciar su proceso de recuperación y, próximamente, ser dados en adopción responsable a familias que garanticen su bienestar.