Tradicionalmente, la seguridad vial corporativa se ha centrado en controlar la velocidad. Sin embargo, en el contexto operativo actual, este factor resulta insuficiente para prevenir accidentes en flotas y empresas. Si bien el exceso de velocidad determina la severidad de un impacto, enfocarse únicamente en él deja desprotegido un amplio espectro de riesgos que ocurren a velocidades permitidas o bajo condiciones dinámicas en ruta. 

Frente a este escenario, DriveTech, empresa de tecnología para la gestión y seguridad de flotas, aborda la seguridad vial mediante un enfoque integral dividido en dos fases secuenciales. En primer lugar, la Fase Preventiva opera antes de encender el motor, enfocándose en verificar que el conductor esté realmente apto para manejar antes de iniciar su jornada: si no está apto, simplemente no sale a ruta, filtrando el riesgo desde el origen. En segundo lugar, y dado que la fatiga y las distracciones pueden desarrollarse durante una jornada extensa incluso en un conductor que partió apto, la Fase Proactiva y en Tiempo Real actúa mientras el vehículo está en marcha, realizando un monitoreo continuo de la fatiga, las distracciones, los comportamientos bruscos y la velocidad.

«El verdadero factor diferenciador no radica solo en recolectar datos, sino en la capacidad de reacción. A través de nuestra torre de control, procesamos estos eventos en tiempo real para intervenir de manera oportuna, generando alertas e interacciones inmediatas que previenen el accidente antes de que suceda. Controlar la velocidad es medir el pasado; monitorear el estado y comportamiento del conductor en tiempo real es gestionar el futuro», señala José Andrés Ayestarán, CEO de DriveTech.

Desafíos en la adopción de una cultura de prevención

Desde la experiencia de DriveTech, la evolución en la adopción de una cultura de prevención ha mostrado avances significativos en la agenda corporativa. Muchas empresas están verdaderamente preocupadas por reducir sus accidentes. Sin embargo, entre la preocupación inicial y la priorización real aún existe una brecha importante, principalmente porque transitar hacia un modelo preventivo e infranqueable genera fricciones operacionales y desafíos culturales que las organizaciones deben gestionar.

Por un lado, surge el impacto en la continuidad operacional. La prevención genuina exige tomar decisiones firmes antes de que el vehículo se mueva. Al implementar controles rigurosos de aptitud previa, como pruebas de fatiga tipo PVT (Psychomotor Vigilance Task), una empresa se expone a detectar que un conductor no está apto a primera hora de la mañana. Decidir que ese trabajador no salga a ruta protege vidas, pero genera disrupción operativa, retrasos o costos adicionales a corto plazo que solo las empresas con una cultura madura están dispuestas a asumir.

Por otro lado, se genera fricción en la gestión del cambio y el entorno laboral. Un sistema de prevención eficiente requiere trazabilidad total, lo que implica contar con mecanismos claros de identificación del conductor y sensores de fatiga o somnolencia en cabina. En mercados como el chileno, este avance enfrenta con frecuencia temores relacionados con la legislación laboral, normativas de privacidad de datos o prevenciones de carácter sindical.

Por esta razón, en DriveTech entienden que implementar una cultura de prevención va más allá de instalar tecnología; consiste en acompañar a las organizaciones en un cambio integral de paradigma. Las empresas líderes comprenden hoy que el costo de una disrupción operacional temporal por prevenir es infinitamente menor que el costo humano, reputacional y financiero de un accidente grave.