“Resplandor melódico” es el título del programa que la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile ofrecerá el viernes 9 y sábado 10 de octubre a las 19:30 horas en la Gran Sala Sinfónica Nacional. El encuentro musical contará con el estreno absoluto del Concierto para piano y orquesta n.º 2 «Aquiles y Pentesilea» del compositor chileno Andrés Maupoint, con Luis Alberto Latorre como protagonista, solista en piano de este elenco. La jornada contempla también la interpretación de la Sinfonía n.º 9 en re menor, WAB 109 de Anton Bruckner, todo bajo la conducción del reconocido director Maximiano Valdés, quien ha colaborado en numerosas ocasiones con la Sinfónica Nacional, la última de ellas en el concierto inaugural de la Gran Sala Sinfónica Nacional.
Considerado uno de los principales maestros de Latinoamérica, Valdés se formó en la Accademia di Santa Cecilia de Roma y obtuvo los máximos galardones de los concursos Nikolai Malko y Vittorio Gui. Desde 2008 es director musical y director principal de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y director artístico del Festival Casals. Fue director musical de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias por más de 16 años, de la que hoy es director laureado, y ha dirigido agrupaciones como la Philadelphia Orchestra, la Dresdner Philharmonie y la Orchestre National de France.
En tanto, Luis Alberto Latorre, con estudios en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y en la Universidad de Indiana, Bloomington, integra la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile desde el año 1990. Entre sus reconocimientos destacan el Premio Domingo Santa Cruz 2014 de la Academia Chilena de Bellas Artes, el Premio a la Música Nacional Presidente de la República 2016 y dos premios del Círculo de Críticos de Arte (2012 y 2018), este último por su interpretación del Concierto para piano «Resurrección» de Penderecki junto a Maximiano Valdés. Desde 2025 es miembro de número de la Academia Chilena de Bellas Artes.
“Es una gran satisfacción ser parte del estreno de una obra que no se ha tocado nunca, y cumplir con este rol cultural de apoyar, difundir y acompañar a los compositores chilenos, no solo a los de principios de siglo, sino también a los que están vivos y actualmente componiendo», señala Latorre respecto de lo que será la primera interpretación pública del Concierto para piano y orquesta n.º 2 de Maupoint.
El solista agrega que interpretar un estreno absoluto implica trabajar sin versiones de referencia, lo que valora gracias que “la construcción poética queda a cargo del entendimiento y la comprensión del intérprete hacia el compositor, sin pasar por la versión tan escuchada de algunas obras. Aquí lo bueno es que hay que construirlo todo».
Historia, guerra y amor
Académico de la Universidad de Chile, con estudios de perfeccionamiento en la Hochschule für Musik und Theater «Felix Mendelssohn Bartholdy» de Leipzig, Andrés Maupoint es uno de los nombres más importantes de la composición chilena actual. Su escritura sintetiza la tradición germánica de Beethoven, Brahms y Wagner con su profundo conocimiento de la obra de Olivier Messiaen. El músico ha colaborado anteriormente con la Sinfónica Nacional, cuando en 2015 la orquesta estrenó su Concierto para piano y orquesta n.º 1, con el pianista Alfredo Perl como solista, en el Teatro Universidad de Chile.
Maupoint cuenta que el título de su nueva composición surgió de un encargo del propio Perl, quien le encomendó “una obra para piano que tuviera que ver con la temática de la antigua Grecia. […] Esa pieza para piano la llevé luego al universo de la orquesta, transformándose en este segundo concierto», que describe como una obra con «una primera parte aguerrida, convulsionada, y una segunda más lírica. Aquiles y Pentesilea es básicamente una historia de guerra y amor”.
El compositor agrega que se organiza en «dos grandes secciones, dos movimientos que están unidos, donde el segundo fue creado hace muchos años, en 1999, y tiene un carácter más o menos lírico. La primera parte fue macerada y hecha durante el año pasado, en 2025».
La última sinfonía de Bruckner
Tras el estreno, la segunda mitad del programa estará dedicada a la Sinfonía n.º 9 en re menor del compositor austríaco Anton Bruckner, uno de los mayores exponentes del sinfonismo germánico de fines del siglo XIX. De profunda fe católica, Bruckner vinculó la obra con su devoción religiosa y la habría dedicado “al amado Dios” (Dem lieben Gott). Se trata de una obra de recogimiento y gran intensidad, en la que confluyen la solemnidad, la tensión y una sensación de trascendencia.
Escrita entre 1887 y 1896, esta fue la última sinfonía en la que trabajó Anton Bruckner, quien alcanzó a completar tres movimientos: el primero solemne y misterioso, un Scherzo de gran intensidad rítmica y un extenso Adagio de profunda expresividad. La obra destaca por su poderosa arquitectura sonora, su riqueza armónica y su lenguaje sinfónico.
El compositor trabajó en el Finale hasta sus últimos días, pero falleció en Viena el 11 de octubre de 1896, sin lograr concluirlo. La sinfonía se estrenó de manera póstuma en Viena el 11 de febrero de 1903, y, desde entonces, se interpreta habitualmente en sus tres movimientos completos, con el Adagio como cierre.
Las entradas para todas las actividades del CEAC se encuentran disponibles a través del sistema Ticketplus (ceacuchile.ticketplus.cl), además de las boleterías de la Gran Sala Sinfónica Nacional y del Teatro Universidad de Chile. Los valores parten desde los $5.000, con descuentos para estudiantes, personas mayores, funcionarios de la Universidad de Chile, socios Coopeuch, Vecino Providencia, Patrimonio Cultural y Mundo ACHS.