
El reciente doblete sísmico que afectó a Venezuela, con terremotos de magnitud superior a 7 ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia, volvió a poner en evidencia la alta amenaza sísmica que enfrenta ese país y la importancia de considerar las condiciones locales del terreno en el diseño de las edificaciones. El inusual evento provocó graves daños y reabrió el debate sobre el comportamiento de las estructuras frente a terremotos de gran magnitud.
Tres años antes de este desastre, los académicos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dr. Eduardo Núñez, junto al investigador Dr. Ramón Mata, publicaron un estudio en la revista científica Buildings titulado “Comportamiento sísmico de edificios de pórticos resistentes a momento de hormigón armado considerando los efectos de la interacción suelo-estructura: un estudio de caso del nuevo código sísmico venezolano” (https://doi.org/10.3390/buildings13071694) en el que analizaron precisamente el desempeño sísmico de edificios de hormigón armado diseñados bajo la nueva normativa venezolana.
La investigación evaluó el efecto de la denominada interacción suelo-estructura, fenómeno que ocurre cuando el terreno también se deforma durante un terremoto e influye en la respuesta del edificio. Tradicionalmente, muchos modelos estructurales consideran que las edificaciones están apoyadas sobre una base rígida; sin embargo, el estudio demuestra que esta simplificación puede subestimar la respuesta sísmica en determinadas condiciones geotécnicas.
Mediante simulaciones computacionales de edificios construidos sobre distintos tipos de suelo, los investigadores comprobaron que la interacción entre el terreno y la estructura puede aumentar el período natural de vibración de los edificios, incrementar sus desplazamientos laterales y modificar las fuerzas internas que actúan sobre columnas y vigas, especialmente cuando las edificaciones se emplazan sobre suelos blandos.
Los resultados mostraron que ignorar este fenómeno puede conducir a estimaciones menos precisas del desempeño sísmico de las estructuras. Por ello, los autores plantearon la necesidad de incorporar la interacción suelo-estructura en el diseño sísmico cuando las condiciones del terreno así lo requieran, permitiendo evaluar de manera más realista la seguridad de las edificaciones frente a terremotos de gran magnitud.
Aunque el estudio fue desarrollado en el contexto de la actualización del código sísmico venezolano, sus conclusiones mantienen plena vigencia tras el reciente terremoto, al reforzar la importancia de considerar no solo las características de las estructuras, sino también las propiedades del suelo donde se emplazan, como un elemento clave para reducir la vulnerabilidad sísmica y mejorar la resiliencia de las ciudades.
Link al artículo: https://doi.org/10.3390/buildings13071694