
Villarrica fue sede del 18° Congreso de Ingeniería Estructural AICE, encuentro realizado bajo el lema “Ingeniería Estructural en transformación: criterio, industria y futuro”. La jornada reunió a socios, expositores, auspiciadores, acompañantes e invitados para abordar los principales desafíos actuales y futuros de la disciplina.
Durante la apertura, Jorge Tobar, presidente de AICE, destacó la necesidad de avanzar hacia una ingeniería estructural más integrada con otras disciplinas, con la obra y con los desafíos públicos del país. En ese contexto, afirmó que “si no nos integramos tempranamente, los proyectos no avanzan”, enfatizando la importancia de conectar desde etapas iniciales a los distintos actores involucrados en el desarrollo de infraestructura y edificación.
El programa del Congreso abordó cinco grandes ejes: el valor de la profesión, los desafíos tecnológicos en obra, la constructibilidad en grandes proyectos, el criterio normativo, la resiliencia y la continuidad operacional.
Uno de los primeros focos fue el valor de la ingeniería estructural en un escenario de automatización y digitalización. Rodrigo Pérez planteó que la profesión debe avanzar desde una comunicación centrada en entregables hacia una propuesta de valor vinculada a riesgos, resultados, seguridad, productividad y continuidad operacional. 2-Presentación 18 Congreso AIC… Rodrigo Astroza, en tanto, abordó el futuro de la profesión, la integración de conocimiento y tecnología, y la formación de nuevas generaciones.
La inteligencia artificial también fue parte de la discusión. Juan Patricio Reyes presentó una mirada crítica sobre la IA como asistente estructural, poniendo énfasis en la necesidad de verificación y trazabilidad. Su presentación advirtió que estas herramientas pueden apoyar tareas como recuperar, ordenar o contrastar información, pero no reemplazan el criterio profesional necesario para tomar decisiones de diseño.
El Congreso también abordó experiencias de industrialización y construcción off-site. Gian Capurro presentó el caso de viviendas modulares resilientes para territorios rurales y urbanos, vinculando planificación temprana, fabricación industrializada y diseño para manufactura y montaje con desafíos habitacionales y de productividad.
En la misma línea, Matías Urrejola, de Simpson Strong-Tie Chile, expuso sobre el rol de las conexiones en sistemas constructivos industrializados.
En materia de grandes proyectos, Rodrigo Music presentó una mirada sobre el rol integral del ingeniero estructural en minería, señalando que el diseño debe considerar no solo resistencia y serviciabilidad, sino también construcción, logística, operación, mantenibilidad, productividad y coordinación entre disciplinas.
La trazabilidad y la industrialización de armaduras también fueron parte de la agenda. Manuel Riquelme, de AZA, presentó el trabajo desarrollado por el Subcomité BIM de AICE para avanzar hacia un estándar común de gestión de armaduras, con foco en datos estructurados, interoperabilidad y fabricación industrializada.
El módulo de criterio normativo incorporó una presentación de Ian Watt sobre el Código Modelo Sísmico para América Latina y el Caribe, iniciativa colaborativa que reúne experiencias regionales para entregar lineamientos referenciales en diseño sísmico.
También se presentaron tecnologías para rehabilitación y reforzamiento estructural, a través de la exposición de Víctor Tovar, de MAPEI, sobre morteros HPC para extender la vida útil de infraestructura existente.
El cierre técnico estuvo dedicado a la resiliencia y continuidad operacional. Miguel Medalla abordó la Ingeniería Sísmica Basada en Desempeño aplicada al ámbito industrial, vinculando el análisis estructural con riesgo sísmico, pérdidas, continuidad operacional y decisiones de inversión. Una de las preguntas que guió su presentación fue si la ingeniería estructural debe limitarse a establecer si una estructura cumple o no una norma, o si puede asesorar mejor a los tomadores de decisión.
Michael Rendel, por su parte, abordó estudios de resiliencia sísmica y recuperación funcional, enfocados en comprender el desempeño de estructuras e infraestructura crítica frente a eventos sísmicos y su capacidad de volver a operar.
La jornada finalizó con un foro de cierre, en el que participaron Ramón Montecinos, Marianne Küpfer, Gian Capurro, Michael Rendel y Rodrigo Music, bajo la moderación de Jorge Tobar. El espacio permitió conectar las conversaciones desarrolladas durante el día y proyectar los próximos desafíos de la ingeniería estructural.
Además, durante el Congreso se entregó el Premio Ingeniero del Año AICE 2026 a Marcela Aravena, en reconocimiento a su destacada trayectoria profesional y aporte al desarrollo de la ingeniería estructural en Chile. Ingeniera Civil Estructural de la Universidad de Chile, con más de 30 años de experiencia en diseño, consultoría y revisión estructural y sísmica para proyectos de transmisión eléctrica, ha contribuido activamente al desarrollo normativo del sector y al fortalecimiento de la ingeniería aplicada a infraestructura crítica.
El encuentro dejó instalada una conversación de fondo para la disciplina: cómo avanzar hacia una ingeniería estructural capaz de integrar nuevas herramientas, responder a las exigencias de la obra, fortalecer el criterio normativo y aportar a una infraestructura más segura, resiliente y preparada para seguir funcionando frente a escenarios exigentes.