Cuenta la leyenda que la mañana del 21 de octubre de 1906, a los pies del monumento a los hermanos Amunátegui, en las afueras del Teatro Municipal de Santiago, un grupo de estudiantes decidió dar forma a una organización que marcaría la historia de la Universidad de Chile y del movimiento estudiantil chileno. Encabezados por los estudiantes de Medicina José Ducci, de Leyes Carlos González, de Pedagogía Guillermo Labarca, de Matemáticas Carlos Valdivieso y del Instituto Agrícola Javier Montero, iniciaron la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, la FECh.

El contexto era convulsionado. Apenas dos meses antes, un terremoto con epicentro en Valparaíso había dejado devastada buena parte de la ciudad. Estudiantes de la Facultad de Medicina viajaron hasta la zona para colaborar en el retiro de cadáveres, la instalación de puestos médicos de emergencia y la organización de brigadas sanitarias. Aquella experiencia sería uno de los hitos de una de las tradiciones que acompañarían a la Federación durante décadas: los trabajos voluntarios.

Años más tarde, José Ducci, primer presidente de la FECh, recordaría aquel momento como el resultado de una necesidad que comenzaba a hacerse cada vez más evidente entre los estudiantes: organizarse y actuar colectivamente. “Era un momento solemne y oportuno: habían sentido los estudiantes la necesidad cada día más fuerte de la solidaridad y habían palpado las consecuencias de su falta de acción”, señaló en un discurso público.

En esas primeras décadas, la FECh combinó la acción social con la actividad cultural y política. Estableció vínculos con el movimiento obrero y promovió iniciativas educativas, mientras publicaciones como Juventud y Claridad se transformaron en espacios de debate intelectual y expresión literaria. 

Entre 1955 y 1973, la expansión de la educación superior y el debate sobre la transformación de las universidades situaron al movimiento estudiantil en un lugar central de la discusión nacional. 

Ese proceso fue interrumpido por el golpe de Estado de 1973: la Universidad de Chile fue intervenida, la FECh fue proscrita y sus dirigentes perseguidos. En ese contexto, la Agrupación Cultural Universitaria (ACU) mantuvo durante la segunda mitad de los años 70 y comienzos de los 80 un espacio de organización y expresión estudiantil.

“La ACU logró instalar un espacio de creación, masividad, originalidad y difusión artística que enriqueció profundamente la cotidianidad estudiantil y la vida de aquellos que participaron en la agrupación a través de sus talleres, seminarios, recepciones de mechones o los distintos festivales y concursos que organizaba cada Rama”, explica Javier Duharte, magíster en Historia y asistente del Archivo FECh. “La ACU permitió rearticular las confianzas dentro del estudiantado y un horizonte colectivo”, agrega.

Hacia fines de los 80, la FECh participó en las movilizaciones contra la dictadura y, con el retorno de la democracia, inició un lento proceso de reorganización que permitió recuperar una estructura estable a fines de los años 90. 

En las décadas siguientes volvió a ocupar un lugar relevante en las movilizaciones estudiantiles: apoyó el movimiento secundario de 2006 y fue protagonista de las protestas de 2011 por una educación superior gratuita y sin lucro. Con el tiempo, el movimiento estudiantil también incorporó nuevas demandas, entre ellas las vinculadas con el feminismo y el medioambiente.

Después de períodos de menor participación, las elecciones de 2026 marcaron un nuevo hito para la Federación, con más de 18 mil estudiantes participando en la elección de su actual directiva, la mayor votación registrada en 15 años.

“Hace 120 años comenzó una historia que muchas generaciones han contribuido a construir y que hoy nos toca continuar. No sabemos exactamente qué desafíos va a enfrentar la FECh durante los próximos años ni qué formas adoptarán de organización estudiantil, pero sí podemos decir qué principios queremos que nos orienten: la defensa de la educación pública, la convicción de que lo colectivo puede transformar la realidad y la certeza de que los estudiantes debemos cumplir un rol en la construcción de nuestro Chile”, dijo Laura Mlynarz, presidenta de la FECh en el encuentro intergeneracional del 9 de octubre pasado, que marcó el inicio de la conmemoración. 

“Este no es un camino individual. La FECh la hemos levantado y la hemos construido entre los estudiantes del pasado, los estudiantes que estamos ahora, y los que vendrán a futuro. Es un trabajo muy colectivo, de cada dirigente, de cada participante del pleno, de cada estudiante de base, que han impulsado la Federación y también a la Universidad de Chile”, complementa Camila Bustamante, integrante de la mesa directiva 2026.

Celebración de los 120 años

Para la vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios, Pamela Díaz-Romero, “los 120 años de la FECh nos dan la oportunidad de mirar en perspectiva la historia y el legado que la federación ha construido a lo largo de generaciones, siempre en diálogo con la universidad y el país. Es una historia marcada por la organización, la participación y la capacidad de levantar debates que muchas veces han trascendido las agendas estudiantiles, contribuyendo a las discusiones públicas que han transformado a la institución y a la sociedad nacional”.

La autoridad universitaria, además, considera que “este aniversario es también una oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan esa historia, la revisen críticamente y, desde sus propias inquietudes, sigan construyendo el futuro de la Universidad de Chile”.

Las actividades de celebración comenzaron a inicios de octubre con un encuentro intergeneracional que reunió a exdirigentes de distintas épocas de la Federación para compartir experiencias y reflexionar sobre la trayectoria del movimiento estudiantil.

Pero uno de los hitos centrales será la ceremonia que se realizará el 21 de octubre en el Salón de Honor de la Casa Central. La jornada contempla un encuentro con exdirigentes de la Federación y distintas actividades destinadas a poner en diálogo la historia del movimiento estudiantil con sus desafíos actuales.

En esa instancia se realizará el lanzamiento del nuevo sitio web del Archivo FECh, resultado de un proceso de recuperación, organización y digitalización de parte de la memoria histórica de la Federación. La plataforma permitirá consultar en línea dos fondos y ocho colecciones digitales, poniendo este patrimonio a disposición de estudiantes, investigadores y de toda la comunidad.

Además, durante la ceremonia se presentará el fotolibro “FECh 120 años: una historia en portadas”, una selección de periódicos, boletines y revistas que permite recorrer distintas etapas de la Federación a través de sus publicaciones. El volumen reúne materiales que van desde El Pito, Claridad y Juventud, hasta publicaciones posteriores como los boletines de la ACU, La Ciruela, FECHorias, Bello Público y La Ciruelita.

El 25 de octubre, en tanto, la celebración continuará desde las 10 de la mañana fuera de la Casa Central con un “carnaval por la educación pública”, que recorrerá la Alameda desde Baquedano hasta la Universidad de Chile. La actividad contempla una marcha acompañada de carros alegóricos y busca recuperar el carácter público, ciudadano y festivo de la conmemoración.

“Queremos destacar el retorno de los carros alegóricos, que se construirán con la participación de todos los estudiantes de la Universidad dentro de sus campus. Va a ser una instancia cultural, con batucadas, comparsas. Es completamente abierta y familiar, y se enmarca dentro de la lucha por la defensa de la educación, que tampoco es una lucha individual, es de todos y todas”, explica Camila Bustamante de la FECh. 

La parrilla también contempla otras actividades culturales. El 6 de noviembre, el Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC) realizará una función especial de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Chile dirigida a estudiantes.

Finalmente, a mediados de noviembre, las celebraciones concluirán con una Fiesta de la Primavera, para recuperar una de las actividades más emblemáticas que realizaba la Federación en sus primeras décadas.