La ex Fábrica Jarman, ubicada en pleno centro de Talca, fue durante décadas una de las plantas de calzado más relevantes del país. Inaugurada en 1937, la industria se consolidó como un polo productivo clave para la ciudad, generando empleo para cientos de trabajadores y marcando parte importante del desarrollo industrial de la capital maulina. Su cierre en 2002 dejó un importante vacío urbano y social en el sector.

Con el objetivo de proyectar posibles usos para este emblemático espacio, la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca, en conjunto con la Municipalidad de Talca a través de la Secretaría Comunal de Planificación (Secplan), desarrollaron la segunda versión de este concurso de arquitectura enfocado en la ciudad.

La instancia convocó a estudiantes de quinto año, quienes trabajaron propuestas orientadas a la reconversión del terreno de la ex fábrica, que hoy está en manos del Municipio, y su integración al entorno urbano del centro.

“Se solicitó un edificio de usos mixtos que incorporara servicios municipales, espacios comunitarios o culturales, además de vivienda, en un terreno de aproximadamente 4.000 metros cuadrados”, detalló el académico de la Escuela de Arquitectura y coordinador de la línea de Taller, Glenn Deulofeu.

Por su parte, el arquitecto asesor urbanista de la Municipalidad de Talca y parte del jurado, Alejandro de la Puente, valoró el aporte de las propuestas. “Si bien es un ejercicio académico, podemos empezar a valorar y apreciar qué podríamos hacer en lugares que hoy están abandonados o deprimidos, y cómo mejorar el entorno urbano, no solo del proyecto propiamente tal, sino también de todo su entorno”, recalcó.

Idea ganadora
El jurado evaluó las propuestas considerando su aporte urbano, su relación con el entorno y su viabilidad. El primer lugar fue obtenido por el proyecto “Encuentro entre vacíos”, desarrollado por los estudiantes de quinto año de Arquitectura de la Universidad de Talca, Javiera Hernández y Julio Cubillos, quienes plantearon una propuesta de reconversión del inmueble bajo un enfoque de uso mixto.

Esta idea destacó por el buen uso del terreno y por cómo resolvió las distintas alturas, generando una relación armónica con el entorno. Además, el jurado valoró que fuera una propuesta viable y pensada desde condiciones reales.

“Se valoró el equilibrio del proyecto en un terreno que exigía alta densidad de metros cuadrados. También el tratamiento de la altura, con edificaciones que la van graduando y generando transiciones hacia la calle, sin un impacto brusco en la escala del entorno. Además, la viabilidad de la propuesta fue un factor importante”, detalló Glenn Deulofeu.

Desde el equipo ganador, destacaron la experiencia de trabajar en conjunto con la Municipalidad y el valor del ejercicio para la formación profesional.

“Fue una muy buena experiencia, donde pudimos aprender y gestionar más aspectos del proyecto con la Municipalidad. La idea fue volver a darle vida a esta esquina que hoy está abandonada, e incentivar el espacio público, con lugares que la gente pueda visitar e incorporar también el requerimiento de vivienda”, subrayó Javiera Hernández.

“Te acerca un poco más al ámbito laboral y a la realidad de la profesión. También te permite darle valor a esta esquina que estaba un poco perdida en el tiempo y poder llevar nuestras ideas a la ciudad”, agregó Julio Cubillos.

El director de la Escuela de Arquitectura de la UTalca, Víctor Letelier, destacó la importancia educativa de este tipo de instancias. “Permite que los estudiantes se vinculen con problemáticas reales de la ciudad, instalándose en un contexto donde la academia dialoga con la Municipalidad y otros actores. Más allá de los diseños, lo importante es que puedan construir una reflexión sobre la ciudad y llevar esa experiencia a su formación profesional”, concluyó.