
Patrullas, vehículos militares y efectivos en los caminos dejaron hace tiempo de ser una imagen excepcional. Su presencia se volvió parte del paisaje y, quizás por costumbre, pocas veces pensamos qué significa sostener durante años una operación de esta magnitud.
El actual Estado de Excepción Constitucional rige desde el 16 de mayo de 2022 en La Araucanía y las provincias de Arauco y Biobío. Desde entonces, las Fuerzas Armadas mantienen un despliegue permanente en apoyo a las policías. Desde el 20 de junio de 2026, la conducción de este esfuerzo quedó bajo un mando unificado, encabezado por el general de brigada José Soto Escala como jefe de la Defensa Nacional para la zona.
En más de 1.461 días de despliegue, miles de hombres y mujeres del Ejército han integrado las Fuerzas de Tarea de los regimientos Tucapel, Húsares y Victoria en La Araucanía, además de Chacabuco en Biobío, desarrollando patrullajes, controles vehiculares, observación y vigilancia en sectores urbanos y rurales.
Las cifras ayudan a dimensionar esta labor. Según la Biblioteca del Congreso Nacional, entre mayo de 2022 y febrero de 2026 las Fuerzas de Orden y Seguridad, junto a las Fuerzas Armadas, realizaron 674.824 controles preventivos en la Macrozona Sur —65% vehiculares y 35% de identidad—, con 1.431 detenciones. A ello se suma una baja sostenida de la violencia: en mayo de 2026 el Ministerio del Interior reportó una caída cercana al 80% respecto del peak de 2023, al pasar de 550 eventos violentos ese año a 111 registrados al 10 de mayo de 2026.
Para el diputado por La Araucanía, Stephan Schubert, esa baja no es casualidad: «La labor que ha desempeñado el Ejército en La Araucanía, y en su momento la Armada en Biobío, es esencial frente a la realidad de terrorismo que vivimos en la Macrozona Sur. El Ejército es altamente valorado en esta zona, así lo demuestran las manifestaciones de afecto y las distintas encuestas y sondeos. Recuerdo que, a inicios de este gobierno, se levantó el Estado de Excepción y debió restablecerse cuando la violencia volvió a subir: al regresar el Ejército, la gente salió a las calles a aplaudirlos. Para quienes viven en zonas rurales y aisladas, donde muchas veces el Estado no llega, su sola presencia es fundamental para la seguridad. Las cifras han ido bajando gracias a esa labor: los chilenos contamos con el Ejército siempre».
Pero detrás de las cifras hay una dimensión menos visible: relevos permanentes, familias, logística y planificación para sostener día a día esta presencia. Así lo resume el presidente de la Asociación de Agricultores Victoria Malleco A.G., Sebastián Naveillán: «Nos acostumbramos a verlos en las calles y en las carreteras, y muchas veces no dimensionamos el esfuerzo que significa tener a miles de hombres desplegados, dejando a sus familias, sus casas y sus regimientos para venir a prestarnos seguridad. Gracias a ellos hemos recuperado la libertad de tránsito y la tranquilidad en los campos, para que nuestros agricultores puedan volver a trabajar y nuestros niños lleguen tranquilos a sus colegios».
Los desafíos de seguridad continúan y la vigencia del Estado de Excepción así lo confirma. Pero septiembre también es ocasión para reconocer lo que, por cotidiano, muchas veces dejamos de ver: que las Glorias del Ejército en La Araucanía no están solo en las ceremonias del 19 de septiembre, sino en las rutas y caminos donde sus hombres y mujeres llevan más de cuatro años cumpliendo una misión que se volvió habitual para la población, pero que sigue siendo excepcional.