Cada año, miles de aves migratorias recorren grandes distancias para encontrar alimento, refugio y condiciones favorables para su supervivencia. En el marco del Día Mundial de las Aves Migratorias, que se conmemora este 10 de octubre, el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, invita a la ciudadanía a valorar y proteger a estas especies, que cumplen un importante rol en el equilibrio de los ecosistemas.
La protección de las aves migratorias es una responsabilidad compartida. Para contribuir a su conservación, es importante respetar sus espacios de descanso, alimentación y reproducción, evitar molestarlas o capturarlas y cuidar sus hábitats. También es fundamental evitar el ingreso y tránsito de vehículos motorizados, como automóviles, motocicletas y cuatrimotos, en zonas de nidificación, ya que pueden provocar perturbaciones, abandono de nidos y la muerte de huevos o crías.
Asimismo, quienes tienen mascotas deben mantener a sus perros bajo control y evitar que persigan o ataquen a las aves silvestres, especialmente en humedales, playas y otros lugares donde estas se alimentan o descansan. Si encuentran aves silvestres enfermas o muertas, deben evitar el contacto directo y dar aviso oportuno al SAG.
Influenza aviar
Con el inicio de la migración de aves desde el hemisferio norte hacia Chile, también cobra relevancia la prevención de la influenza aviar altamente patógena (IAAP), enfermedad viral que puede afectar a aves silvestres y domésticas y provocar una alta mortalidad. En este contexto, el SAG mantiene una vigilancia sanitaria activa en todo el país, orientada a detectar tempranamente posibles casos y hacer seguimiento de la situación epidemiológica nacional e internacional.
El director nacional del SAG, Domingo Rojas, destaca que “históricamente, hemos tratado la protección de la fauna silvestre y la sanidad agropecuaria como dos mundos separados: uno enfocado en la conservación y el otro en la producción. Hoy, organismos internacionales como la Organización Mundial de Sanidad Animal y la FAO nos exigen cambiar esa mirada. Las aves acuáticas migratorias son el reservorio natural de este virus, por lo que monitorearlas no es una simple cortesía hacia el mundo ecológico, sino inteligencia sanitaria de primera línea”.
¿Cómo proteger a las aves de corral?
Quienes tienen gallinas, patos u otras aves domésticas pueden prevenir la influenza aviar mediante medidas sencillas de bioseguridad: mantener a sus aves siempre en espacios protegidos del contacto con aves silvestres; proteger el agua y los alimentos para evitar atraerlas; limpiar y desinfectar periódicamente las instalaciones y los utensilios que utilizan con sus aves; mantener separadas durante 21 días las aves que provengan de otros lugares antes de incorporarlas al grupo; controlar el ingreso de personas, animales y vehículos al gallinero, y lavarse las manos con agua y jabón después de manipularlas.
Si las aves presentan signos como diarrea, falta de apetito, descoordinación, plumaje erizado, dificultad para respirar, secreciones nasales, disminución de la postura o huevos con cáscara blanda o deformada, hinchazón de la cabeza, coloración azulada de la cresta, barbillas o patas, postración o muerte, se debe denunciar oportunamente al SAG. No manipule ni traslade aves enfermas o muertas.
Las denuncias pueden realizarse en la oficina del SAG más cercana, a través del WhatsApp de influenza aviar al +56 9 3866 3611 ( lunes a viernes, de 9:00 a 21:00 horas, y sábados, domingos y festivos, de 9:00 a 18:00 horas); al correo electrónico oficina.informaciones@sag.gob.