La pobreza sigue siendo una realidad profunda en Chile, y la ciudadanía lo percibe con claridad. Según el estudio de la Alianza Comunicación y Pobreza (integrada por América Solidaria, AVINA, Fundación Colunga, la Comunidad de Organizaciones Solidarias, Fundación Superación de la Pobreza-Servicio País y Corporación 3xi), y realizado por Cadem, el 68% de las personas declara convivir de alguna manera con la pobreza: un 15% señala vivirla actualmente, un 27% la experimentó en el pasado y un 26% la observa en su entorno cercano, ya sea en familiares, amigos o vecinos.

A ello se suma que casi uno de cada cinco chilenos experimenta un estrés económico permanente. Se trata de una fragilidad que rara vez aparece reflejada en las estadísticas tradicionales de pobreza, pero que condiciona decisiones cotidianas, limita la capacidad de proyectar el futuro y alimenta una extendida sensación de inseguridad e incertidumbre.

Consistente con ello, el 91% considera que reducir la pobreza es muy o bastante urgente. Los resultados muestran que la ciudadanía asocia la pobreza principalmente con experiencias de precariedad material y económica. Un 64% la relaciona con no tener para cubrir necesidades básicas como alimentación, servicios básicos o conectividad.

Sin embargo, la percepción de pobreza va más allá de la falta de ingresos: un 46% la asocia con no tener dónde vivir; un 42% con la falta de oportunidades en ámbitos como educación, trabajo y salud; un 48% la vincula al endeudamiento crónico; y un 47% a la dificultad de llegar a fin de mes.

“Los encuestados no están lejos de la realidad de la pobreza, la viven de cerca. Sabemos según los últimos datos que miden la pobreza que el 17,3% (3,5 millones) de la población no tiene los ingresos suficientes para lo básico. En este contexto, la encuesta nos muestra una paradoja: la pobreza preocupa, se conoce de cerca y existe temor a caer en ella, pero al mismo tiempo hay una distancia entre la experiencia cotidiana y la conversación pública que es necesario atender. Volver a hablar de pobreza es una condición para hacerla visible, recuperar la empatía y construir mejores esfuerzos para superarla”, dice Catalina Littin, directora de la Fundación Superación la Pobreza-Servicio País.

Consecuencias para toda la sociedad

La pobreza no deja indiferente a la ciudadanía y genera un impacto emocional.Los encuestados declararon quela emoción más frecuente frente a la pobreza es la impotencia por no poder hacer nada (52%) así como la indignación (41%). Asimismo, piensan que la principal razón de que hoy se hable menos de pobreza es que es difícil de abordar y depende de muchos factores (65%).

“La pobreza se percibe como un desafío complejo y como una responsabilidad compartida. Las causas de la pobreza, los actores llamados a actuar y las barreras apuntan a varios sectores, por lo que resulta fundamental generar puntos de encuentro que permitan articular esfuerzos y avanzar en estrategias compartidas para reducirla”, comenta Camilo Herrera, director ejecutivo de la corporación 3xi.

Mientras las medidas más apoyadas para reducirla se relacionan con la economía y el empleo (más empleo y mejores sueldos, 59%; bajar costo de la vida, 42%; crecimiento, 36%), el Estado (63%) y los políticos y parlamentarios (41%) son los primeros indicados como responsables de reducir la pobreza, aunque todos estamos llamados a hacer algo (26%).

Por su parte, Hans Rosenkranz, director ejecutivo de la Comunidad de Organizaciones Solidarias agrega que “la pobreza se expresa en grupos que enfrentan distintas dificultades: la infancia, las personas mayores, con discapacidad, o quienes no tienen acceso a salud oportuna. Este estudio nos muestra que todos estamos llamados a hacer algo, no sólo las organizaciones sociales sino también los empresarios y la sociedad en su conjunto”.

En cuanto a las consecuencias que genera la pobreza, el 87% cree que crece la conflictividad social, un 85% que empeora la salud de la sociedad, un 84% que limita el potencial de desarrollo y crecimiento, el 83% que el narcotráfico asume un un rol en los barrios vulnerables, un 75% que debilita la confianza en las instituciones, un 73% que afecta a toda la sociedad y el 66% que trae altos costos para el país.

Los hallazgos de este estudio son parte de una serie de iniciativas que impulsan las organizaciones: encuentro de conversación entre pares improbables sobre pobreza; la Noche del Encuentro; el día para la erradicación de la pobreza, el Día del Patrimonio Social y la convocatoria a periodistas para el premio Pobre el que No Cambia de Mirada. Todo con la convicción de que conjugar miradas distintas es condición necesaria para encontrar soluciones a los grandes dolores del país.