China es uno de los principales socios comerciales de Chile. En 2025, el intercambio comercial entre ambos países alcanzó los US$65.332 millones, equivalente al 32,7% del comercio exterior chileno, según cifras de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI). Sin embargo, ese volumen no siempre se traduce en oportunidades concretas para las pequeñas y medianas empresas (pymes), que enfrentan barreras idiomáticas, dificultades para evaluar proveedores, incertidumbre técnica y desafíos de instalación y posventa que pueden frenar la incorporación de nuevas tecnologías.

Frente a este escenario nace SILKLAB, una iniciativa gestada en el Departamento de Ingeniería Industrial, junto con las áreas de Derecho e Internacional de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), que busca acelerar proyectos tecnológicos en Chile mediante la conexión entre necesidades operacionales de empresas nacionales y proveedores y soluciones tecnológicas de China.

Su propuesta es llevar oportunidades de colaboración tecnológica a problemas concretos del sector productivo. Por ejemplo, si una empresa enfrenta altos costos de electricidad, SILKLAB puede identificar alternativas de almacenamiento energético que le permitan evaluar cómo gestionar mejor su consumo, vinculándola con proveedores y coordinando la evaluación técnica y las etapas de implementación con servicios especializados en Chile.

El lanzamiento de SILKLAB se realizará el 20 de noviembre en Shanghái, China, en el marco de Chile Week-APEC, instancia que busca fortalecer los vínculos económicos y comerciales entre Chile y el mercado asiático.

El abogado Mauricio Benítez, docente de la USACH y coordinador de SILKLAB, señaló que “la meta es cerrar proyectos durante los primeros años de operación y facilitar hasta US$900 mil en inversión en equipamiento e implementación. Queremos que cada iniciativa responda a una necesidad real de las empresas y que sus resultados puedan medirse en términos de inversión, ahorros comprobables y servicios contratados en Chile”.

Asimismo, hizo un llamado a las pymes a presentar sus desafíos operacionales: “Estamos convocando a empresas de manufactura, agroindustria, logística y comercio que tengan una necesidad concreta y quieran evaluar si existe una solución tecnológica viable en China. El objetivo es acompañarlas en ese proceso, desde la identificación de alternativas hasta la evaluación de su implementación”.

La meta de facilitar hasta US$900 mil en inversión corresponde a un escenario de trabajo que considera 24 oportunidades calificadas, una tasa estimada de cierre del 25% y un monto promedio supuesto de US$150 mil por proyecto. Se trata de una proyección de gestión, no de inversiones ya comprometidas, y su cumplimiento dependerá de la evaluación técnica, comercial y financiera de cada iniciativa.

SILKLAB propone medir los resultados de cada proyecto en tres dimensiones: inversión movilizada, ahorro obtenido por la empresa y servicios contratados en Chile, como ingeniería, instalación y mantención. La iniciativa no anticipa cifras de ahorro ni de generación de empleo, ya que estos resultados deberán verificarse caso a caso.