El próximo lunes 3 de agosto, la Cámara de Diputados discutirá proyectos relacionados con las carreras de perros, entre ellos la iniciativa que busca su prohibición y otra que plantea su regulación.
Para Galgo Libre Chile, esta será una de las votaciones más importantes en la historia de la protección animal del país.
La organización sostiene que Chile enfrenta una decisión que va mucho más allá de una discusión legislativa. Lo que está en juego es definir si el país avanzará hacia el término definitivo de una actividad cada vez más cuestionada o si optará por mantenerla vigente bajo un marco regulatorio.
Galgo Libre Chile enfatizó que existe una diferencia fundamental entre prohibir y regular. La prohibición pone fin a una actividad basada en la utilización de perros para competir. En cambio, la regulación implica reconocerla legalmente y establecer reglas para que continúe funcionando.
La organización señaló que ninguna regulación cambia la naturaleza de una práctica cuya finalidad es utilizar animales para competir y generar beneficios económicos.
«El país debe preguntarse si corresponde que el Estado legitime una actividad que gran parte del mundo está dejando atrás. Regular no elimina la explotación; simplemente establece condiciones para que continúe existiendo», consigna la nota de prensa
Durante las últimas décadas, las carreras de perros han desaparecido progresivamente en distintos países y jurisdicciones debido al cambio en la percepción social respecto del uso de animales para el entretenimiento y las competencias.
En Sudamérica, organizaciones como ONG APTEA – Trato Ético Animal, Galgo Libre, Proyecto Galgo Argentina, Galgo Libre Uruguay y Galgo Libre Brasil han impulsado campañas de educación, sensibilización e incidencia que han contribuido a importantes avances.
Entre ellos destacan la prohibición de las carreras de perros en Argentina, la prohibición mediante decreto presidencial en Uruguay y el término de esta actividad en el estado de Río Grande do Sul, Brasil.
Para Galgo Libre Chile, estos antecedentes demuestran que la región avanza hacia el fin de esta práctica y que Chile tiene hoy la oportunidad de transformarse en un referente en protección animal.
Galgo Libre Chile sostiene que en Chile existirían más de 350 canódromos donde se realizan carreras de perros sin reconocimiento estatal formal.
La organización advierte que cualquier intento de regulación implicaría enfrentar un enorme desafío de fiscalización.
Regular una actividad exige inspecciones permanentes, controles, personal especializado, procedimientos administrativos y recursos públicos para supervisar el cumplimiento de la normativa.
La organización plantea que, considerando la cantidad de recintos existentes, resulta legítimo preguntarse si el Estado chileno cuenta con la capacidad institucional y presupuestaria para fiscalizar eficazmente una actividad de estas características, especialmente cuando hoy existen importantes dificultades para hacer cumplir la legislación vigente sobre protección animal y tenencia responsable.
Galgo Libre Chile sostiene que las políticas públicas deben concentrar sus esfuerzos en combatir el abandono, fortalecer la adopción, financiar programas de esterilización, mejorar la fiscalización de la legislación vigente y apoyar a municipios y organizaciones que trabajan diariamente por los animales.
La organización considera que Chile ya ha debatido ampliamente el uso de recursos públicos para actividades tradicionales como el rodeo y estima que el país no debería avanzar hacia políticas que, de manera directa o indirecta, otorguen reconocimiento institucional o demanden recursos para sostener actividades basadas en la explotación de animales.
Los recursos públicos deben destinarse a proteger a los animales, no a fortalecer actividades que los utilizan como medio de competencia.
Galgo Libre Chile sostuvo que la votación de este lunes será observada por organizaciones nacionales e internacionales que durante años han trabajado por poner fin a las carreras de perros.
La organización hace un llamado a las diputadas y diputados a escuchar el amplio rechazo ciudadano hacia esta práctica y a legislar pensando en el futuro del país.
«Las sociedades evolucionan y también lo hacen sus estándares éticos. Chile tiene la oportunidad de dar un paso histórico y sumarse a la tendencia internacional que pone la protección de los animales por sobre su explotación», dijo la entidad.
