En el marco de la discusión del proyecto de Ley de Presupuesto de la Nación para 2027, el vicerrector de Administración y Finanzas, Álex Paz, expuso, en representación de la Red G9, la posición de las universidades públicas no estatales respecto de la partida de Educación Superior y los efectos que la propuesta del Ejecutivo tendría sobre su financiamiento.
La presentación en la cuarta subcomisión respectiva, abordó -desde una perspectiva general y luego en sus aspectos específicos- las principales modificaciones contempladas en el proyecto presupuestario y su impacto en las universidades tradicionales que forman parte de la Red G9. Uno de los puntos centrales planteados fue la disminución de los fondos basales, que constituyen una fuente relevante de financiamiento para el desarrollo de las funciones en las casas de estudio.
De acuerdo con lo expuesto, si bien el presupuesto de Educación Superior registra una disminución de 1,7%, esta reducción se concentra en los fondos basales destinados a las universidades estatales y de la Red G9. En contraste, el financiamiento asociado a gratuidad, becas y Crédito con Aval del Estado (CAE) se mantiene.
En este contexto, el vicerrector explicó que las universidades de la Red G9 reciben dos mecanismos de financiamiento basal: el Aporte Fiscal Directo (AFD) y el Aporte Basal por Desempeño, contemplado en la última reforma a la Ley de Educación Superior.
“Los fondos basales son recursos de libre disponibilidad de las universidades tradicionales que permiten financiar la actividad académica generadora de bienes públicos”, señaló, destacando que estos recursos contribuyen “al desarrollo de ámbitos como la formación de capital humano avanzado, la generación de conocimiento y la vinculación con los territorios y el medio”, enfatizó la autoridad.
Uno de los principales planteamientos realizados en representación de la Red G9 se relacionó con la magnitud de la reducción propuesta para estos recursos. Según explicó el vicerrector, para las universidades que integran la Red, la disminución de los fondos basales se situaría en torno al 15%, “lo que representa una afectación significativa de su financiamiento institucional para 2027”.
Enfatizó, además, que se trata de una “situación inédita en la evolución de este tipo de recursos. Nunca han disminuido en términos reales y, a lo más, se han mantenido en términos nominales”, sostuvo el vicerrector. Todo ello, agregó, en un “panorama donde varias universidades están en una situación frágil desde el punto de vista financiero”.
“Es inverosímil pensar que una política pública de apoyo a las universidades del G9, instituciones que exhiben los más altos niveles de calidad en Chile y que se encuentran entre las mejor posicionadas de Latinoamérica, termine reduciendo su financiamiento”, sostuvo.