La historia de las mujeres públicas en Chile está marcada por quiebres institucionales y profundas batallas culturales. La figura de la Dra. Eloísa Díaz representa un gran paso de ese avance universitario tras la promulgación del Decreto Amunátegui. Dicha normativa nacional fue promulgada el 6 de febrero de 1877 por el presidente Aníbal Pinto, y autorizó legalmente a las mujeres a ingresar a la universidad y rendir exámenes para obtener títulos profesionales en igualdad de condiciones que los hombres. El patrimonio tangible de Eloísa Díaz describe parte de este momento del país y se hace visible en las piezas custodiadas en el Archivo Central Andrés Bello.
El ingreso de Eloísa Díaz a la Facultad de Medicina en 1881, con apenas 15 años de edad, se transformó en la materialización de un derecho largamente postergado para el género femenino. Su egreso quedó inmortalizado el 25 de diciembre de 1886, cuando leyó ante la Facultad de Medicina i Farmacia su memoria de prueba titulada «Breves observaciones sobre la aparición de la pubertad en la mujer chilena y de las predisposiciones patológicas propias del sexo». Con categóricas palabras plasmadas en la introducción de su tesis, Eloísa Díaz Insunza inauguró una nueva era para las mujeres en la educación superior de toda la región. «Vedado estaba a la mujer chilena franquear el umbral sagrado del augusto templo de las ciencias», declaraba en el documento que se custodia en las colecciones de la Universidad de Chile.
Este documento fundamental, publicado originalmente en la revista Anales de la Universidad de Chile en 1887 y que puede ser revisado a partir de su versión digitalizada por el plantel, es un testimonio de la rigurosidad científica de la doctora, a la vez que se presenta como un manifiesto político, en una época en que el sufragio femenino aún era una conquista pendiente. En sus primeras páginas, la autora denuncia que la instrucción femenina se reducía históricamente a «una mezquina i superficialísima instrucción» debido a la «preocupación social». La publicación plasmó una convicción que marcó su carrera: «La instrucción, como muchos pretenden, no es la perdición de la mujer: es su salvación».
“Lo que ella llamaba «preocupación social» o «prejuicios» son los antepasados directos de lo que hoy tipificamos como sesgos de género, micromachismos y violencias estructurales. Esta denuncia se atribuye principalmente al androcentrismo y jerarquía médica que persiste -en menor proporción- hasta nuestros tiempos. El legado de Eloísa Díaz es muy importante ya que ella fue la primera en cruzar una puerta que había estado cerrada para la mitad de la humanidad en nuestro país. Su entrada a nuestra casa de estudios inspiró un principio que hoy es política institucional: el derecho inalienable de las mujeres a ocupar los espacios de generación de conocimiento tanto científico como humanista y hoy, su legado se ve reflejado en nuestras políticas universitarias en el acceso y equidad”, comenta Denisse Quijada Sánchez, directora de Igualdad de Género de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, respecto a la influencia de Eloísa Díaz y el impacto de su influencia en las políticas actuales de género.
“Aún nos queda un gran desafío que es desprendernos de la idea de que el cuidado es exclusivo de las mujeres, esto porque la mayoría de las carreras de la salud están feminizadas y si bien desde hace unos años atrás, se han incorporado más mujeres que hombres a la carrera de medicina, aún nos falta para que varones se inserten en aquellas carreras feminizadas como enfermería u obstetricia, ligadas al cuidado que en nuestra sociedad está relegado exclusivamente a las mujeres”, agrega Quijada sobre el antecedente pionero marcado por Eloísa Díaz.
El acervo del Archivo Central Andrés Bello resguarda valiosos vestigios de la posterior labor pública de la doctora como médica. Entre los recursos disponibles más significativos se encuentra un manuscrito original fechado el 13 de febrero de 1910 en Santiago, escrito en su propio papel membretado con la dirección «Alameda 432».
Bajo el título «Obras que presentaré al congreso i a la esposición de hijiene», la Dra. Eloísa Díaz desglosó el listado y la cantidad de ejemplares de los trabajos que contemplaba exponer en el Congreso Científico Internacional de Medicina e Higiene de Buenos Aires de ese mismo año, al que fue comisionada como delegada de Chile. En este documento se aprecian registros de estudios, tales como «La Tuberculosis en Chile», «La Higiene escolar en Chile» y diversas recopilaciones de informes sobre salud pública de la época. El documento digitalizado permite evidenciar el volumen de la labor profesional que Díaz lideraba en los albores del siglo XX.
“El acervo de la Dra. Eloísa Díaz considera manuscritos, correspondencias y su histórica memoria de prueba de 1886 y constituye un patrimonio que dialoga de forma directa con las urgencias y debates del presente. Desde nuestra misión como universidad pública de construir conocimiento de cara a la ciudadanía, la puesta a disposición y digitalización de este valioso material busca democratizar el acceso a la memoria de las mujeres en la educación superior. En este caso en particular, nos encontramos ante piezas fundamentales de nuestra sensibilidad e identidad histórica que continúan activas para inspirar las transformaciones en materia de equidad de género que el país aún requiere”, destaca la directora del Archivo Central Andrés Bello, profesora Fernanda Vera.

«Mujeres Públicas»: Una muestra en la Sala Museo
Las donaciones patrimoniales asociadas a Eloísa Díaz pasaron a formar una base medular de la exposición «Mujeres Públicas», una muestra de la Sala Museo Gabriela Mistral inaugurada originalmente en marzo de 2019 y extendida hasta 2024 en la Casa Central de la Universidad de Chile. La exhibición, nacida al calor de las demandas surgidas de las movilizaciones feministas de 2017 y 2018, incluyó la formalización de la entrega de fotografías, libros y apuntes pertenecientes a la doctora, gracias al gesto de su familia, representada por su sobrino nieto, Jorge Méndez.
El libro-catálogo “Mujeres Públicas”, editado por la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones en conjunto con el Archivo Central Andrés Bello, sitúa la figura de Díaz en el capítulo «Presencia de mujeres en la educación universitaria», bajo el apartado «Eloísa Díaz: la mujer que franqueó el umbral vedado a las mujeres chilenas». Esta publicación devela de forma crítica los umbrales de la historia de la emancipación femenina en el país, dialogando de manera directa con otros elementos de la cultura material y la escritura de mujeres letradas, trabajadoras y políticas chilenas.
Repensar a Eloísa Díaz mediante la visualización directa de sus archivos digitalizados y accesibles para la ciudadanía permite entender su liderazgo frente al desarrollo intelectual de las chilenas, además de sentar los precedentes políticos y culturales para luchas posteriores del siglo XX. Sus cartas, cuadernos y tesis se mantienen resguardados y accesibles para las futuras generaciones en las plataformas digitales.