Muchas de las personas que debieron escapar de sus hogares el martes 18 de agosto producto de la activación de quebradas y posteriores aluviones producto de las lluvias atípicas que se registraron en la zona cordillerana del norte de Chile. Esta situación fue descrita por algunas de ellas como “estar escapando de una guerra, con sonidos ensordecedores de las rocas desplazándose con fuerza desde la zona alta de ciudades como Taltal, Tocopilla, Antofagasta e Iquique hacia los valles”.

Esto, según especialistas, genera un impacto psicológico que debe ser atendido y que si bien puede ser considerado normal, no debe dejarse pasar sin los ciudadanos necesarios: “Cuando las personas viven una situación de catástrofe natural que se considera un evento potencialmente traumático, el impacto psicológico inicial es una sensación intensa de peligro inminente, inclusive de que su vida está en peligro y haber contemplado la posibilidad de morir, lo que genera emociones de miedo intenso, inclusive terror psicológico, además de sentimientos de indefensión, de no poder sentirse protegido”, explicó el académico de la Escuela de Psicología y Filosofía de la Universidad de Tarapacá, Cristian Pinto Cortez.

Esto, añadió, genera una cadena de reacciones emocionales y también que se traducen en síntomas corporales: “Por ejemplo, el miedo intenso, sensaciones de terror, miedo a morir, la alteración del ciclo sueño-vigilia, sensación inminente de peligro, aún cuando el peligro ya haya pasado, hiperactivación del cuerpo, que las personas estén más inquietas”.

El doctor en Psicología Social indicó que además “algunas personas pueden quedar un poco en blanco, que son respuestas esperables bajo situaciones de estrés intenso y esa es una forma también que el cuerpo tiene de defenderse de estas emociones y la mente defenderse de estas emociones tan intensas”.

Y en este caso, recalcó, ha sido muy, muy intenso, entonces pueden tener distintas reacciones, incluso pueden presentar rabia intensa, y conductas inclusive tendientes a la irritabilidad, asociada a más reactividad”.

Estas reacciones fueron descritas como esperables en relación a cualquier persona, niños, adultos, “aunque los más pequeños se pueden manifestar de forma diferente, pero tienen síntomas muy parecidos. Y si bien todos somos distintos se podría considerar que duren aproximadamente un mes, luego  de ello ya sería recomendable consultar a un especialista

Y advirtió que “aunque hay personas que manifiestan síntomas de inmediato, hay otras que pueden manifestar reacciones con  inicio demorado, o sea, después del evento aparentemente las personas se ven bien y después viene la presentación de los síntomas”.