Un equipo internacional, del que formó parte Pierre Kervella, astrofísico del Laboratorio Franco-Chileno de Astronomía (FCLA), detectó con el Very Large Telescope la señal más convincente hasta ahora de una posible estrella compañera de Betelgeuse, uno de los astros más conocidos y brillantes del cielo nocturno, ubicado en la constelación de Orión, a unos 550 años luz de la Tierra. El estudio fue publicado en la revista Astronomy & Astrophysics.

Betelgeuse, el imponente astro que brilla en la constelación de Orión y atrae la mirada de quienes observan el cielo nocturno durante el verano austral, no estaría sola. Una parte relevante de la investigación se desarrolló desde el Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile.

A través del Laboratorio Franco-Chileno de Astronomía (FCLA), el investigador Pierre Kervella participó en la obtención de nueva evidencia de que Betelgeuse tendría una estrella compañera orbitándola.

Una sospecha de un siglo observada desde el desierto de Atacama

Betelgeuse es una estrella masiva, con una masa estimada entre 15 y 20 veces la del Sol y un diámetro casi 1.000 veces mayor. Aunque este tipo de estrellas suele nacer en sistemas múltiples, detectar compañeras alrededor de las supergigantes rojas resulta especialmente difícil. Estudios anteriores habían sugerido la presencia de un cuerpo cercano, pero las observaciones no eran concluyentes. La claridad alcanzada desde el norte de Chile permitió obtener nuevas evidencias.

«Mediante observaciones con el Very Large Telescope (VLT)confirmamos el descubrimiento de una estrella compañera que orbita alrededor de Betelgeuse. Esta era una espera muy larga, ya que la existencia de esta compañera se sospechaba desde hace un siglo, pero nunca se había detectado de manera convincente», explica Pierre Kervella, astrónomo del FCLA en la Universidad de Chile.

El artículo científico señala, sin embargo, que será necesario realizar nuevas observaciones para seguir el movimiento del objeto y confirmar definitivamente que está ligado gravitacionalmente a Betelgeuse.

La “luz de Gutenberg” y el desafío de aislar una señal tenue

Para dimensionar la escala cósmica de este hallazgo, Kervella recurre a una metáfora temporal que conecta la historia humana con la luz del espacio. «El sistema se ubica a unos 170 parsecs de la Tierra, es decir, a 550 años luz. A escala astronómica, no está lejos. De hecho, la luz que observamos hoy y que captamos en Chile fue emitida aproximadamente en la época en que Johannes Gutenberg inventaba la imprenta en Europa«, detalla el investigador.

Para capturar la tenue señal junto al deslumbrante brillo de Betelgeuse, el equipo científico procesó datos obtenidos en diciembre de 2024. El análisis tomó varios meses de meticuloso trabajo.

El resultado fue posible gracias a la combinación de instrumentos y técnicas avanzadas:

  • El instrumento SPHERE-ZIMPOL con óptica adaptativa extrema: tecnología capaz de corregir en tiempo real la turbulencia de la atmósfera terrestre y ofrecer imágenes de gran nitidez.
  • Técnicas avanzadas de procesamiento de imágenes: métodos que permitieron separar la débil señal de la posible compañera del intenso brillo de Betelgeuse.

¿Por qué es importante este hallazgo?

Las supergigantes rojas son escasas, pero desempeñan un papel fundamental en la evolución química del universo. Al final de sus vidas, estas estrellas pueden estallar como supernovas, esparciendo elementos químicos recién formados y grandes cantidades de polvo cósmico que enriquecen el medio interestelar. Ese material puede incorporarse, millones de años después, a nuevas estrellas y sistemas planetarios.

Uno de los grandes desafíos ha sido medir con precisión la masa de Betelgeuse. La detección de la candidata a estrella compañera, denominada Betelgeuse B, gracias al estudio dirigido por Miguel Montargès, del Observatorio de París, abre una nueva vía para comprender mejor a las supergigantes rojas.

«Estudiar la órbita de esta recién confirmada compañera nos dará, por fin, la clave para medir la masa exacta de Betelgeuse. El siguiente paso de nuestra investigación es medir con precisión su periodo orbital», aclara Kervella.

Mirando al futuro: la era del ELT en la Región de Antofagasta

Kervella adelanta que continuarán realizando observaciones con el VLT, pero con la mirada puesta en la próxima gran revolución astronómica de la Región de Antofagasta.

«Estamos ansiosos por utilizar el Extremely Large Telescope (ELT), actualmente en construcción en cerro Armazones, cerca de Antofagasta. Su primera luz está prevista para 2030, y abrirá una ventana observacional sin precedentes desde suelo chileno», concluye el astrónomo.

El trabajo refleja la participación de investigadores vinculados a instituciones chilenas en colaboraciones internacionales que utilizan la infraestructura astronómica instalada en el país para estudiar algunos de los fenómenos más complejos del universo.

Laboratorio Franco-Chileno de Astronomía (FCLA)

El Laboratorio Franco-Chileno de Astronomía (FCLA), alojado en el Departamento de Astronomía de la FCFM, es un laboratorio internacional de investigación (IRL 3386) en el que participan el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Concepción. Su objetivo es promover colaboraciones de largo plazo entre Francia y Chile en el campo de la astronomía.