“Los hombres no lloran”. La frase continúa presente en la crianza de niños y adolescentes, reforzando la idea de que expresar tristeza, miedo o frustración es una señal de debilidad. Para muchos hombres, este aprendizaje se mantiene durante la vida adulta y termina convirtiéndose en una barrera para hablar de aquello que los afecta o solicitar ayuda profesional.

Con el objetivo de cuestionar ese mandato cultural, la plataforma de salud mental Mindy desarrolló “Llorar es de hombre”, una campaña que utilizará uno de los eventos deportivos más vistos del planeta para promover una relación diferente con las emociones masculinas: la final del Mundial de Fútbol 2026.

La iniciativa contempla que, por cada jugador que llore dentro de la cancha durante el encuentro, Mindy liberará diez sesiones gratuitas de terapia para hombres que necesiten apoyo psicológico. Los cupos podrán solicitarse a través de mindy.cl, a medida que la plataforma publique imágenes de los futbolistas expresando sus emociones.

“Durante mucho tiempo se les ha enseñado a los hombres que deben enfrentar los problemas en silencio, mostrarse fuertes y evitar cualquier manifestación de vulnerabilidad. Con esta campaña queremos transmitir exactamente lo contrario: reconocer lo que sentimos, expresarlo y pedir ayuda también requiere valentía”, señala Matías Ibaceta, CCO de Mindy.

Cuando el fútbol permite expresar las emociones

La campaña toma como punto de partida una escena que se repite cada cuatro años. Al término de una final mundialista, jugadores, entrenadores e integrantes de los equipos expresan abiertamente alegría, frustración, alivio o tristeza. Se abrazan, se emocionan y lloran ante millones de espectadores, sin que esas imágenes sean interpretadas como una señal de debilidad.

Según el análisis presentado por Mindy, en la final del Mundial de Brasil 2014 se registraron 49 episodios de llanto dentro de la cancha. En Rusia 2018 fueron 43, mientras que en Qatar 2022 se contabilizaron 34. Es precisamente esa visibilidad la que la organización pretende convertir en una oportunidad para hablar de salud mental masculina.

“En una final vemos llorar tanto a quienes ganan como a quienes pierden. Son deportistas de alto rendimiento, referentes para millones de personas, que muestran sus emociones sin esconderlas. Ese momento puede ayudarnos a normalizar algo muy sencillo: los hombres también sienten y necesitan espacios para procesar lo que les ocurre”, sostiene Ibaceta.

Diez sesiones por cada jugador

Durante la final del Mundial, Mindy realizará un seguimiento de las expresiones emocionales que se produzcan en la cancha. Cada vez que se identifique y publique la imagen de un jugador llorando, se habilitarán diez nuevos cupos gratuitos para atención psicológica.

Para Ibaceta, el desafío es avanzar hacia una noción de masculinidad que no esté asociada exclusivamente con la resistencia o el silencio. “La fortaleza no consiste en guardarse todo hasta no poder más. También está en reconocer los propios límites, compartir lo que nos pasa y aceptar que no siempre tenemos que enfrentar las dificultades solos”, afirma.