La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica ante el aumento de casos de difteria en la región, sumando 163 contagios confirmados y cinco muertes en lo que va del año. Frente a este escenario, la profesora Olivia Horna Campos, académica del Programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública, advirtió sobre la urgencia de cerrar las brechas de vacunación y fortalecer la vigilancia clínica y epidemiológica, especialmente en las regiones del norte de Chile, para evitar la reintroducción y propagación de esta peligrosa enfermedad bacteriana.
El avance de la difteria ha vuelto a encender las alarmas sanitarias en el continente. La reciente alerta emitida por la OPS el 11 de junio de 2026 responde a una concentración de casos reportados principalmente por Haití, que registra 159 contagios y la totalidad de las cinco defunciones, además de Brasil y Perú, con dos casos confirmados cada uno.
Al respecto, la académica de la Escuela de Salud Pública Olivia Horna Campos enfatiza que este panorama no representa un hecho aislado, sino una tendencia que requiere atención inmediata. «Entre 2020 y 2024, en la Región de las Américas se registró un promedio anual de 61 casos confirmados de difteria notificados en 10 países, con un rango que osciló entre 18 y 87 casos por año», explica la epidemióloga, relevando la persistencia de la bacteria en el entorno regional.
La difteria es una infección aguda y altamente contagiosa provocada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae, la cual se propaga mediante el contacto directo con secreciones de lesiones cutáneas o a través de gotitas respiratorias y saliva. Si bien se puede manifestar de forma cutánea, la presentación respiratoria es la más habitual y de mayor gravedad. «La forma respiratoria es la presentación más frecuente y grave, ya que puede producir obstrucción de la vía aérea y complicaciones sistémicas asociadas a la acción de la toxina diftérica», advierte Horna, detallando que estas complicaciones incluyen insuficiencia renal, miocarditis y polineuropatía. La académica añade un dato crucial sobre su letalidad: «Incluso con tratamiento, uno de cada 10 pacientes con difteria respiratoria fallece».
Desafíos en la cobertura inmunológica y el control en zonas fronterizas
A pesar de la gravedad de la patología, la vacunación se mantiene como la herramienta de prevención más efectiva. En el contexto de Chile, el esquema de inmunización nacional contempla la vacuna hexavalente administrada a los 2, 4 y 6 meses de edad, junto con un refuerzo a los 18 meses. Esta vacuna puede aplicarse hasta los 6 años en niños con esquemas rezagados. A nivel de control, la académica señala que «tras el inicio del tratamiento antibiótico adecuado, la capacidad de transmisión disminuye significativamente y, en general, el paciente deja de ser contagioso después de 48 horas». Sin embargo, la clave para evitar brotes comunitarios radica en mantener los indicadores de inmunización en niveles óptimos, tal como lo sugiere la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El análisis de los datos locales revela ciertas vulnerabilidades geográficas que preocupan a la Escuela de Salud Pública. Aunque durante 2024 la cobertura nacional de la tercera dosis de la vacuna hexavalente llegó al 96% y el refuerzo alcanzó un 91%, la distribución territorial no es homogénea. Las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta mostraron rendimientos inferiores al promedio del país en la dosis de refuerzo. «Considerando que las regiones del norte del país constituyen importantes puntos de ingreso y tránsito internacional, resulta fundamental fortalecer la vigilancia epidemiológica y mantener altas coberturas de vacunación en la población», sostiene la profesora Horna. Según comenta, se debe prestar «particular atención a las personas con esquemas de inmunización incompletos o desconocidos, ya que la acumulación de susceptibles puede favorecer la reintroducción y propagación de enfermedades inmunoprevenibles como la difteria».
Frente a esta situación, el llamado institucional es doble. Por un lado, se insta a madres, padres y cuidadores a revisar los carnets de vacunación de los menores y asistir a los centros asistenciales si existen dosis pendientes. Por otro lado, se solicita al personal de salud elevar los niveles de alerta técnica ante cuadros sospechosos que incluyan faringitis aguda, fiebre, dificultad respiratoria y la presencia de una pseudomembrana grisácea en la zona de la faringe o laringe. «Ante la sospecha clínica de difteria, se debe implementar aislamiento respiratorio, realizar la notificación inmediata a la SEREMI de Salud correspondiente y coordinar la toma de muestras para confirmación diagnóstica, sin retrasar las medidas de control ni el tratamiento específico», concluye Horna, instando además a realizar un exhaustivo historial de viajes y contactos del paciente.