Un importante reconocimiento internacional recibirá la Corporación La Matriz por el trabajo desarrollado junto a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso a través del Programa Migrantes, iniciativa que fue distinguida en el 6° Concurso de Buenas Prácticas de Organizaciones de la Sociedad Civil que Trabajan para Personas Migrantes, Refugiadas y Retornadas en Latinoamérica y el Caribe, impulsado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo perteneciente al sistema de Naciones Unidas. El certamen busca identificar experiencias innovadoras, sostenibles y replicables que contribuyan a la integración de comunidades migrantes en los países de acogida.

La distinción -que se entregará el próximo 26 de junio en el Centro de Estudios para el Desarrollo Urbano Contemporáneo (DUC) de la Ciudad Puerto- reconoce más de diez años de trabajo comunitario desarrollado en el Barrio Puerto de Valparaíso, donde la Corporación La Matriz, junto a profesionales, académicos y estudiantes de la PUCV, ha impulsado iniciativas orientadas a la integración social, cultural y territorial de personas migrantes, especialmente de origen haitiano. Entre ellas destacan talleres de español, programas de alfabetización, actividades interculturales, investigaciones académicas, apoyo a la regularización migratoria, proyectos para la niñez y acciones de promoción cultural.

De acuerdo al vicerrector de Vinculación con el Medio de la casa de estudios, David Contreras, este reconocimiento internacional pone en valor la manera en que la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso comprende su relación con el territorio en el que está inserta. “Para nuestra Universidad, este nexo constituye un componente esencial de su misión y se encuentra expresamente recogido en el Plan de Desarrollo Estratégico 2023-2029”, afirmó la autoridad.

“Creemos en una universidad comprometida con su entorno, capaz de construir respuestas junto a las comunidades y, al mismo tiempo, aprender de ellas, generando un impacto recíproco y transformador. La experiencia desarrollada con la Corporación La Matriz demuestra que los desafíos sociales complejos requieren un trabajo colaborativo y profundamente humano», complementó.

Una respuesta nacida desde el territorio

La coordinadora y fundadora del Programa Migrantes La Matriz, Dora Segovia, explicó que la iniciativa surgió en 2015 tras la llegada de las primeras familias haitianas al sector. “Comenzamos realizando clases de español porque la principal barrera para las personas migrantes era el idioma. Posteriormente incorporamos procesos de alfabetización, trabajo intercultural y acompañamiento comunitario. Este reconocimiento nos permite seguir fortaleciendo el trabajo con niños, niñas y familias migrantes, especialmente en un momento complejo para la movilidad humana”, señaló.

El impacto de esta labor puede apreciarse en historias como la de Mykenley Chrenfant, conocido como “Tiken”, quien llegó desde Haití sin hablar español y que hoy en día trabaja en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. “Cuando llegué a Chile no conocía el idioma ni cómo funcionaba la sociedad chilena. El programa me ayudó a aprender español, a realizar trámites, a encontrar orientación laboral y a integrarme. Para muchas personas migrantes ha sido una verdadera bendición”, afirmó.

Uno de los elementos destacados por la OIM en sus bases de evaluación es la capacidad de las iniciativas para generar alianzas sostenibles entre organizaciones sociales, instituciones y comunidades. Precisamente, esa articulación ha sido uno de los pilares del trabajo desarrollado entre la Corporación La Matriz y la PUCV.

Perspectiva territorial

Patricio Pérez, académico del Instituto de Geografía de la Universidad, y quien participa en el programa galardonado, destacó que la migración debe entenderse también desde una perspectiva territorial. “Las personas migran buscando un lugar donde vivir y construir una vida. Comprender las condiciones de habitabilidad, movilidad y arraigo es fundamental para entender este fenómeno. El trabajo con La Matriz ha permitido desarrollar aportes concretos para Barrio Puerto y fortalecer la colaboración entre la universidad y la comunidad”.

La experiencia también ha generado importantes oportunidades formativas para estudiantes de la Universidad. Giannina Sáez, coordinadora de prácticas de Trabajo Social, indicó que el programa constituye un espacio privilegiado para la enseñanza y el aprendizaje. “Permite comprender fenómenos sociales complejos desde la experiencia directa de las personas migrantes, fortaleciendo una formación interdisciplinaria e intercultural que resulta fundamental para el ejercicio profesional”, agregó.

Esta mirada es compartida por Elisa Muñoz, estudiante de Trabajo Social y ex practicante del programa, quien destacó que su participación le permitió desarrollar herramientas vinculadas a la empatía, la intervención comunitaria y el trabajo intercultural. “Fue una experiencia profundamente enriquecedora que me permitió comprender las barreras que enfrentan las personas migrantes, pero también conocer su resiliencia y la riqueza cultural que aportan a nuestra sociedad”, sostuvo.

Proyección internacional

Para Romina Cabrera, directora de la Corporación La Matriz y profesional del programa, el reconocimiento trasciende a la organización y valida una forma de trabajo construida colectivamente. “Este premio reconoce un proceso desarrollado junto a la comunidad migrante, las instituciones y la universidad. Visibiliza una experiencia que ha demostrado ser sostenible, transformadora y replicable en otros territorios. Además, nos llena de orgullo saber que somos la única iniciativa chilena reconocida en esta versión del concurso”, resaltó.

La distinción otorgada por Naciones Unidas y la OIM confirma el impacto alcanzado por una iniciativa nacida desde el territorio y fortalecida gracias al trabajo colaborativo entre la sociedad civil y la academia. Un modelo de vinculación que, durante una década, ha contribuido a construir espacios de integración, inclusión y diálogo intercultural en Valparaíso.