Concepción, 11 de junio de 2026.- «La inmigración debe entenderse no solo como un desafío, sino también como un aporte estructural a la sostenibilidad social, económica y educativa del país«. Esa es una de las principales conclusiones de la edición N°66 del Boletín Regional del Núcleo de Humanidades y Ciencias Sociales Faro UDD titulado, “Descenso demográfico e inmigración escolar en Chile: cuando los extranjeros sostienen el sistema (2019-2025)”que analiza la evolución de la matrícula escolar a partir de datos del Ministerio de Educación.

Entre 2019 y 2025, el sistema escolar perdió 215.460 alumnos chilenos, mientras que la matrícula extranjera aumentó en 132.946 estudiantes. Ese crecimiento permitió compensar el 62% de la caída nacional. Sin la incorporación de alumnos extranjeros, la disminución de matrícula habría sido considerablemente mayor.

Los datos muestran además que la pérdida de estudiantes se ha acelerado en los últimos años. Solo entre 2023 y 2025 el sistema perdió 116.235 alumnos chilenos, concentrando más de la mitad de toda la caída registrada durante el período. Mientras en 2021 y 2022 el aumento de la matrícula extranjera logró compensar completamente esa disminución, desde 2023 el aporte migratorio ya no alcanza para evitar que la matrícula total comience a reducirse.

La caída sostenida de la natalidad está teniendo efectos visibles en las salas de clases. Menos nacimientos significan menos estudiantes y una presión creciente sobre un sistema de financiamiento que depende de la matrícula y la asistencia.

Dónde la inmigración logra compensar la caída de alumnos y dónde no

La disminución de alumnos chilenos se registra en todas las regiones del país, aunque con resultados muy diferentes dependiendo de la capacidad de cada territorio para incorporar matrícula extranjera.

  • La Región Metropolitanaconcentra la mayor pérdida absoluta, con 120.632 alumnos chilenos menos entre 2019 y 2025. Le siguen Biobío, con una caída de 21.086 estudiantes, y Valparaíso, con 18.521.
  • En contraste, Tarapacá, O’Higgins y Coquimbo lograron compensar completamente la pérdida de matrícula chilena gracias al crecimiento de estudiantes extranjeros. Tarapacá destaca con una tasa de compensación de 273%, la más alta del país, mientras que O’Higgins alcanzó un 115% y Coquimbo un 104%, registrando incluso aumentos netos de matrícula.
  • La situación es distinta en regiones como Aysén, Los Ríos y Biobío, donde la llegada de estudiantes extranjeros ha sido insuficiente para contrarrestar el impacto de la caída demográfica.

Biobío: la segunda mayor caída de matrícula del país

La Región del Biobío registró la segunda mayor pérdida de alumnos chilenos a nivel nacional durante el período analizado. Entre 2019 y 2025 perdió 21.086 estudiantes nacionales e incorporó 6.025 alumnos extranjeros.

Esa incorporación permitió compensar solo el 29% de la caída regional. Como resultado, la matrícula total disminuyó en 15.061 estudiantes durante el período.

  • A nivel comunal, San Pedro de la Paz constituye la principal excepción. La comuna sumó 725 estudiantes extranjeros y perdió 702 alumnos chilenos, logrando un saldo positivo de 23 estudiantes. Es la única comuna de la región donde la inmigración logró revertir completamente la tendencia.
  • En el otro extremo aparecen comunas como Lota, Nacimiento, Mulchén, Alto Biobío, Contulmo, Tirúa y Hualqui, donde la compensación migratoria es mínima y la pérdida de matrícula continúa profundizándose. El boletín advierte que estas comunas enfrentan mayores dificultades para sostener su matrícula escolar, especialmente en sectores rurales y territorios con altos niveles de vulnerabilidad.
  • El caso de Concepción también refleja la magnitud del fenómeno. Aunque fue la comuna que más estudiantes extranjeros incorporó en términos absolutos, con 1.704 nuevos alumnos, la pérdida de matrícula chilena fue mayor. Entre 2019 y 2025 la comuna perdió 5.473 estudiantes nacionales, registrando una disminución neta de 3.769 alumnos, la más alta de la región.

Un desafío para la planificación educativa

La publicación advierte que la caída de la población en edad escolar seguirá marcando al sistema educativo durante los próximos años. Si bien la matrícula extranjera ha ayudado a amortiguar parte de este fenómeno, no ha logrado compensar completamente la disminución de estudiantes a nivel nacional.

Entre las recomendaciones destaca la incorporación de la compensación migratoria como criterio de planificación educativa, junto con medidas para fortalecer la integración de estudiantes extranjeros y apoyar a las comunas que enfrentan las mayores pérdidas de matrícula.