Frente a las recientes declaraciones de José Antonio Kast, manifestamos nuestro total rechazo a su intento de criminalizarnos. Afirmar que somos responsables de la crisis de la educación o que los convenios actuales solucionan el problema de fondo es una total mentira.
La realidad es muy distinta: Las familias endeudadas por estudiar no somos culpables de un sistema fallido; somos las víctimas de un modelo que transformó un derecho social en una mochila financiera impagable y solo favoreció el negocio de los bancos con nuestros sueños de un futuro mejor
Los convenios de pago actuales, lejos de ser una solución nos están asfixiando con condiciones rígidas que no se ajustan a nuestra realidad económica
Proponemos de manera urgente:
- Frenar los embargos: Detener de inmediato las acciones judiciales y el secuestro de bienes que amenazan la estabilidad y el patrimonio de los hogares.
- Convenios flexibles y realistas: Adecuar las condiciones de pago a los ingresos reales de cada familia, incorporando salvaguardas explícitas y mecanismos de protección ante posibles situaciones de cesantía o desempleo a futuro.
- Pasar la deuda a pesos: Eliminar de inmediato el reajuste por la Unidad Tributaria Mensual (UTM) que vuelve las deudas eternas e impagables, congelándolas en montos fijos en pesos.
- Pagar por lo demandado originalmente: Que el pago de la deuda se limite estrictamente al monto por el cual la persona fue demandada por el banco, eliminando los reajustes usureros y los costos de cobranza abusivos que se acumulan de manera artificial.
No permitiremos que se nos siga caricaturizando ni utilizando para justificar agendas que solo benefician a unos pocos.
La educación es un derecho, y la salida a este problema debe ser justa, real y empática con las familias chilenas.