Una vez más, la lancha científica RS Karpuj del Instituto Antártico Chileno (INACH) demostró por qué es uno de los pilares operativos de la investigación nacional en el Continente Blanco. Tras una extensa travesía de casi 70 días durante la Expedición Científica Antártica (ECA 62), la ágil embarcación regresó a Punta Arenas con la misión cumplida.

Uno de los proyectos que recibió apoyo de la lancha esta temporada fue el programa de Áreas Marinas Protegidas, que realizó monitoreos de las condiciones oceanográficas, hábitats bentónicos, predadores topes y kril en el oeste de la península Antártica. 

Otra investigación destacada fue la del análisis de la acumulación de mercurio y sus efectos en las redes tróficas de las ballenas barbadas. Karpuj ayudó también a los proyectos de muestreo de plantas vasculares en la Península; hongos antárticos y las investigaciones de los geólogos sobre el límite Cretácico-Paleógeno en la península Antártica. 

En el marco del megaproyecto Polarin, uno de sus componentes, el proyecto Pathopast, estudió los antiguos depósitos de heces de pingüinos, que representan un nuevo y sin explorar archivo genético. 

Junto al apoyo logístico y técnico a los estudios del Programa Nacional de Ciencia Antártica, la nave también recibió a los estudiantes ganadores de la Feria Antártica Escolar, quienes visitaron el glaciar Collins y las bases de Corea del Sur y Uruguay.

Un laboratorio flotante de alta precisión

Karpuj destaca por su despliegue tecnológico en un espacio optimizado para su desempeño en aguas antárticas. Durante esta ECA 62, la embarcación fue fundamental para la recolección de datos y movimientos logísticos en los sectores de las islas Shetland del Sur: cabo Melville, bahía Almirantazgo, bahía Chile, península Bayer, isla Decepción, punta Armonía y península de Coppermine, así como en sectores del estrecho Gerlache: bahía Paraíso, isla Doumer e isla Anvers. Además, este “albatros de ceja negra” supo llegar hasta la costa occidental de la península Antártica donde se encuentra punta Spring y el estrecho de Bransfield, operando en condiciones que exigen precisión técnica.

Gino Casassa, director del INACH, subraya que “nuestra nave Karpuj ha demostrado que su diseño es ideal para la geografía accidentada de la península Antártica. Su capacidad para realizar transectas a lo largo y ancho de canales estrechos permite a las y los investigadores acceder a zonas donde buques de mayor calado tendrían dificultades de maniobra, actualmente la nave se encuentra fuera del agua en dique seco”.

Bajo el nombre que rinde tributo al albatros de ceja negra en lengua yagán, la nave recorrió un total de 3000 millas náuticas. Esta distancia es equivalente a cruzar gran parte del océano Pacífico y fue el escenario para prestar apoyo logístico crítico a 11 proyectos científicos pertenecientes al Programa Nacional de Ciencia Antártica.

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).