Dra. Sandra Castro, académica de Pedagogía en Educación Parvularia con Mención.

En conmemoración del natalicio del escritor danés Hans Christian Andersen, la celebración del Día Internacional del Libro Infantil y juvenil tiene como principal objetivo el generar interés y amor por los libros y el hábito para toda la vida; de igual manera el día 23 de abril se conmemora la literatura mundial, día eligió para rendir homenaje a los libros y autores de gran trayectoria que nacieron o fallecieron en esta fecha. Y hoy la relacionamos a la importancia del fomento a la lectura desde temprana edad.

Se puede hacer notoriedad en la relación de los niño y niñas con los libros, ya que no solamente los utilizan por diversión, sino para interactuar con otros, ya sea padres o amigos. Pero también es importante destacar los múltiples beneficios que tiene la lectura constante: entre algunos: la lectura favorece el desarrollo de la inteligencia, perfeccionar la expresión del lenguaje, amplia el vocabulario, ayuda en la resolución de problemas, favorece la retención de datos, detalles y episodios relevantes, potencia la fantasía e imaginación, aporta nuevos conocimientos, fortalece la personalidad, agudiza la sensibilidad, prepara para la lectura compleja y la escritura en la etapa escolar. 

Y en familia contribuye al acercamiento y generación de momentos sublimes de involucramiento y complicidad en una lectura compartida, haciendo verdaderamente valioso el gusto por la lectura.

Actualmente, la variedad de libros infantiles permite la selección de obras de acuerdo a los intereses y necesidades de los niños y niñas: cuentos de fantasía, novelas, relatos de aventuras, sobre formación ética, valores y actitudes positivas claves para asumir la vida; otros para reafirmar sus identidades, cuentos populares, rondas y poesías, entre muchas otras temáticas. En conclusión, la literatura infantil no sólo es fuente de placer y recreación, sino que enriquece el mundo del niño(a) tanto en el aspecto idiomático, psicológico, cognitivo y emotivo.

La familia puede apoyar la seleccionar y/o adaptar la literatura para los infantes considerando la edad, su nivel de comprensión, el tipo de lenguaje, sus intereses y necesidades, algunos tips:  

Para niños(as) menores de 1 año: importante que el contenido del libro le genere alegría, que la lectura provoque una instancia para acercarse, con pocas imágenes claras y bien definidas, con texto simple, con objetos familiares, con o sin sonido, en cuanto a las aplicaciones pueden ser de género, tela, goma u otro material sensorial, ya que tocar es una necesidad.

Para niños(as) de 1 y 2 años: el contenido contenga temas y objetos conocidos (utensilios y juguetes), con texto específico, de corta duración, con imágenes sin mucho detalle pero que posibilite la descripción, priorizar las texturas y sonidos, la lectura debe acompañarse de una buena pronunciación, el argumento puede ser trasformado a las características del niño(a).

Para niños(as) de 3 y 4 años: los personajes pueden ser familiares y con valores éticos, con buena ilustración, que el texto coincida con la imagen, que las aventuras sean atractivas, audaces o graciosas, para narrar utilizar inflexión de la voz, gestos y ademanes, las tramas contengan situaciones a resolver, con finales agradables y triunfos del protagonista, cerca de los cuatro años no es tan necesaria las imágenes ya que utiliza más su imaginación.

Para niños(as) de más de 5 años: las aventuras pueden ser más reales, los protagonistas pueden tener similitudes a ellos(as), con variada información, tramas valóricas y con justicia. Pueden contener imágenes mudas, diagramadas y con un ordenamiento lógico.

La familia es fundamental para la formación del gusto por la lectura, es importante invertir en libros y constantes momentos de lectura compartida. 

“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de la Universidad Católica del Maule”.