Con la llegada de los días más cálidos, muchas personas aprovechan esta época para salir a correr, andar en bicicleta o retomar sus rutinas de entrenamiento. Sin embargo, hacer ejercicio cuando las temperaturas son elevadas requiere precauciones adicionales, especialmente para quienes llevan meses de inactividad y buscan recuperar rápidamente su condición física.

El escenario cobra relevancia luego de que el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) declarara Alerta Temprana Preventiva Nacional por calor, vigente desde el 1 de noviembre de 2026 hasta el 31 de marzo de 2027. La medida busca reforzar la preparación y el monitoreo ante posibles episodios de temperaturas extremas.

Al realizar actividad física, el cuerpo genera calor y pierde líquidos a través del sudor. Si las condiciones ambientales dificultan la regulación de la temperatura corporal, aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y, en casos graves, golpes de calor.

«Cuando una persona retoma el deporte después de un periodo de inactividad, debe evitar exigirse al mismo nivel que antes. Si a eso se suman las altas temperaturas, el esfuerzo para el organismo es mayor. Por eso, es fundamental comenzar de manera gradual y adaptar los entrenamientos a las condiciones del clima», explica el doctor Rafael Borgoño,  director médico del Hospital Clínico de Mutual de Seguridad .

¿Qué precauciones tomar al hacer ejercicio con calor?

Desde Mutual de Seguridad entregan una serie de recomendaciones para reducir los riesgos al entrenar durante los días de altas temperaturas:

●      Elegir horarios adecuados: privilegiar las primeras horas de la mañana o el atardecer. SENAPRED recomienda evitar la exposición directa al sol entre las 11:00 y las 17:00 horas.

●      Mantener una buena hidratación: beber agua regularmente antes, durante y después del entrenamiento, sin esperar a sentir sed.

●      Retomar el ejercicio gradualmente: comenzar con sesiones de menor duración e intensidad, aumentando la exigencia de acuerdo con la condición física de cada persona.

●      Usar ropa apropiada: preferir prendas livianas, holgadas y transpirables, además de protector solar para las actividades al aire libre.

●      Incorporar descansos: realizar pausas en lugares frescos o a la sombra. Ante episodios de calor extremo, optar por espacios climatizados o postergar el entrenamiento.

●      Reconocer las señales del cuerpo: prestar atención a mareos, dolor de cabeza, náuseas, debilidad o calambres, ya que pueden indicar problemas asociados al calor.

Si durante el entrenamiento aparecen estos síntomas, es importante suspender la actividad, buscar un lugar fresco y comenzar a enfriar el cuerpo. La exposición a temperaturas elevadas también puede provocar un golpe de calor, una emergencia médica que requiere atención inmediata y que puede manifestarse con confusión o pérdida de conciencia.

«Más allá de las ganas de retomar el deporte, es importante respetar los límites del cuerpo y no exigirse más de lo necesario. Adaptar las rutinas a las condiciones climáticas y reconocer cuándo es momento de detenerse son medidas fundamentales para prevenir complicaciones», señala el doctor Rafael Borgoño, director médico del Hospital Clínico de Mutual de Seguridad.