
La Fundación Filarmónica de Coquimbo ha iniciado una campaña de recolección de firmas con el objetivo de impulsar la creación de un centro comunitario de educación artística, un espacio que permita proyectar y fortalecer una labor que hoy impacta a más de 200 niños, niñas y jóvenes de la comuna. La iniciativa busca convocar a la ciudadanía a sumarse a una causa que no solo apunta al desarrollo musical, sino también al fortalecimiento del tejido social, en un contexto donde la falta de infraestructura cultural sigue siendo una realidad a nivel país.
Desde 2019, la institución ha desarrollado gran parte de su labor gracias al apoyo de la Ilustre Municipalidad de Coquimbo, que ha facilitado espacios en el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso para la realización de clases y ensayos. Este respaldo ha sido fundamental para el crecimiento sostenido de la institución. Sin embargo, el crecimiento de la propia Fundación, junto con el aumento de la demanda por el uso del recinto en el ámbito deportivo y comunitario, ha reducido la disponibilidad de espacios.
Una experiencia que transforma vidas
Más allá del aprendizaje musical, el impacto de la Fundación se expresa en la vida cotidiana de sus estudiantes y sus familias. La música se convierte en un espacio de encuentro, contención y desarrollo, donde niños, niñas y jóvenes encuentran un entorno seguro para crecer, compartir y proyectarse.
Tal como explica su directora, Constanza Rodríguez, el proyecto nació con una vocación profundamente comunitaria. “Buscábamos generar espacios donde la música fuera accesible para todos, sin importar su origen o condición. Con el tiempo entendimos que esto no solo era formación artística, sino también una forma de generar oportunidades reales para muchas familias”, señala.
En ese sentido, la experiencia formativa trasciende lo técnico y se instala en el ámbito humano. La música no solo enseña a tocar un instrumento, sino que también fortalece la disciplina, la autoestima y el sentido de pertenencia, convirtiéndose en una herramienta concreta de desarrollo social.
Un crecimiento que exige nuevas soluciones
Con el paso del tiempo, la estadía en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso comenzó a evidenciar sus limitaciones: el crecimiento de la Fundación ha superado la capacidad de los espacios disponibles, generando dificultades para el desarrollo normal de clases y ensayos. “Estamos en un punto en que ya no hay más salas y todo se vuelve complejo. Lo que proyectemos ahora son medidas transitorias, pero nuestros estudiantes necesitan una solución definitiva”, enfatiza Rodríguez.
La falta de infraestructura adecuada no solo impacta la logística, sino también los procesos de aprendizaje. Ensayos simultáneos en espacios reducidos, traslado constante de instrumentos y problemas acústicos son parte de la realidad cotidiana.
Desde la experiencia estudiantil, Nahuel Baeza, alumno de percusión, explica que estas condiciones afectan directamente el desarrollo musical. “Ensayar en un lugar que no cumple con las condiciones adecuadas ha retrasado el avance. En percusión, por ejemplo, se pierde mucho tiempo trasladando y armando instrumentos, lo que limita el aprendizaje”, comenta.
La música como espacio de comunidad
Para muchas familias, la Fundación representa mucho más que una instancia educativa. Es un lugar donde se construyen vínculos, se comparten experiencias y se proyectan sueños.
Claudio Galleguillos, apoderado de dos estudiantes, describe esta vivencia desde una mirada profundamente personal. “Siento orgullo al ver a mis hijos esforzarse y seguir la música, pero también pienso que merecen un espacio donde puedan desarrollarse plenamente. La música les entrega disciplina, identidad y un lugar donde pueden ser ellos mismos”, comenta.
Desde su experiencia, contar con un entorno estable no solo impacta en el aprendizaje, sino también en la confianza y seguridad de los estudiantes. “Un espacio propio se transforma en un lugar de pertenencia, donde pueden crear, equivocarse y crecer. Eso es fundamental en su desarrollo”, agrega.
Un llamado a la comunidad
La campaña impulsada por la Fundación busca visibilizar que esta necesidad no responde únicamente a una institución, sino a una aspiración compartida por la comunidad de Coquimbo, ciudad con una fuerte identidad cultural y una reconocida tradición musical, donde contar con un espacio dedicado a la formación artística significa abrir más oportunidades, fortalecer la identidad cultural y proyectar el desarrollo de la comuna.
Para Constanza Rodríguez, este es un momento clave para avanzar en conjunto. “Este proyecto no es solo para quienes hoy están en la Fundación. Es para todas las personas que creen en el valor de la música, en el arte y en la importancia de generar espacios que acompañen el crecimiento de las nuevas generaciones”, afirma.
Quienes deseen apoyar esta iniciativa pueden sumarse firmando la campaña disponible en línea en https://n9.cl/n97g0c y ser parte de este proceso que busca consolidar un espacio para la música y la comunidad en Coquimbo.
La Fundación Filarmónica de Coquimbo forma parte del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Gobierno de Chile.