El Banco Central acordó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%, decisión adoptada por la unanimidad de los integrantes de su consejo.

La determinación se produce en un contexto de mayor incertidumbre internacional y de un aumento de los riesgos para la inflación, principalmente por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el encarecimiento de los combustibles.

De acuerdo con el organismo, el precio del petróleo ha aumentado cerca de un 25% respecto del cierre del Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre. A esto se suman las presiones sobre los precios de los alimentos asociadas al fenómeno de El Niño y al incremento de los costos de transporte, energía y fertilizantes. En paralelo, las condiciones financieras internacionales se han vuelto más restrictivas, con caídas en los mercados bursátiles, una apreciación global del dólar y mayores tasas de interés de largo plazo, tendencias que también se han reflejado en el mercado chileno.

En el plano interno, la actividad económica mostró un desempeño inferior al esperado durante agosto. El Imacec registró una caída anual de 1%, influida principalmente por el sector minero, mientras que el indicador no minero creció 1,4% en doce meses. Asimismo, los indicadores del tercer trimestre apuntan a un desempeño débil del consumo y, especialmente, de la inversión. En materia laboral, el desempleo aumentó levemente y el crecimiento de los costos laborales por hora se mantuvo elevado.

Respecto de los precios, la inflación anual a septiembre se ubicó en 4,1%, mientras que la inflación subyacente alcanzó 3,2%. Aunque estas cifras estuvieron en línea con las proyecciones del Banco Central, las expectativas inflacionarias de corto plazo aumentaron significativamente. Ante este escenario, el Consejo advirtió que los riesgos para la inflación han aumentado y señaló que evaluará la evolución de la economía y de los precios en cada reunión, manteniendo como objetivo que la inflación proyectada converja al 3% en un horizonte de dos años.