El mercado laboral del Maule continúa registrando cifras preocupantes. Entre junio-agosto de 2025 y el mismo trimestre de 2026, el número de personas ocupadas en la región disminuyó desde 509.500 a 496.500, lo que equivale a una caída de 2,8%. Los asalariados privados, en tanto, disminuyeron 2,3%.
Así lo muestra el último Termómetro Laboral del Observatorio Laboral del Maule (OLM), iniciativa ejecutada por la Universidad Católica del Maule (UCM) y que forma parte de la red coordinada por la Subsecretaría del Trabajo.
Las cifras permiten dimensionar el escenario. La desocupación regional llegó a 9,5%, aumentando 1,6 puntos porcentuales en doce meses. Al mismo tiempo, la tasa de ocupación bajó dos puntos porcentuales y alcanzó un 50,8%, por debajo del 55,6% registrado a nivel nacional. A ello se suma una informalidad de 30,6%, superior al 26,3% del país.
Para la directora del OLM, Irma Carrasco, estas cifras muestran que el problema regional va más allá de la tasa de desempleo. «La desocupación regional, de 9,5%, está prácticamente al nivel del país, que registra un 9,6%. Sin embargo, hay un elemento que debemos mirar con atención, nos preocupa la menor participación de mujeres y jóvenes en el mercado laboral. Por eso, el desafío no es solamente generar nuevos puestos de trabajo, sino avanzar hacia empleos formales, sostenibles y capaces de entregar mayor estabilidad a las familias», explicó.
El impacto de la agricultura
Una de las claves para comprender lo que está ocurriendo se encuentra en la estructura productiva del Maule. La agricultura continúa teniendo un peso relevante en el empleo regional y su retroceso está impactando directamente en las cifras generales. En doce meses, agricultura, ganadería, silvicultura y pesca redujeron en 16,4% el número de ocupados, equivalente a alrededor de 13.700 puestos de trabajo menos. También disminuyó en 9,5% el empleo entre oficiales, operarios y artesanos de artes mecánicas y otros oficios.
«El Maule tiene una fuerte vinculación con la actividad agrícola. Cuando este sector pierde empleo, el resto de la economía regional no siempre tiene la capacidad de absorber rápidamente a esas personas. Por eso debemos mirar no solo cuántos empleos se pierden o crean, sino también dónde están apareciendo nuevas oportunidades y qué capacidades necesitan las personas para acceder a ellas», agregó Carrasco.
El Termómetro entrega además otras señales que requieren atención. En la región existen 105.800 personas fuera de la fuerza de trabajo por razones potenciales, cifra que aumentó 32,3% en doce meses. También persiste una importante brecha de género: la participación laboral femenina alcanza 46,4%, frente al 66,6% de los hombres, una diferencia de 20,2 puntos porcentuales.
Sectores que están generando empleo
En medio de este escenario, el informe también identifica actividades que están creciendo y que podrían contribuir a la recuperación.
El empleo en salud humana y asistencia social aumentó 21,3% en doce meses, incorporando cerca de 6.700 personas. Los técnicos y profesionales de nivel medio aumentaron 4,1%, mientras que Transporte y Almacenamiento registró un crecimiento de 10,3%.
A ello se suma el comportamiento de la economía de servicios. El PIB de Servicios del Maule creció 1,6%, por encima del crecimiento de 0,7% registrado por la economía regional en su conjunto.
«Los servicios están mostrando mayor dinamismo y están amortiguando parcialmente la pérdida de empleo agrícola. Todavía no podemos hablar de una recomposición del mercado laboral, pero sí resulta interesante observar que mientras la agricultura cae 16,4%, crecen salud, transporte y las ocupaciones técnicas. Esto vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que el Maule debe abordar: ¿cómo diversificamos nuestra matriz de empleo y preparamos a las personas para los sectores que están creciendo?», sostuvo la directora.
Para Carrasco, este escenario refuerza la necesidad de avanzar simultáneamente en formalización, capacitación y reconversión laboral, junto con fortalecer aquellos sectores que están mostrando capacidad para generar puestos de trabajo y desarrollar estrategias específicas que permitan aumentar la participación laboral de las mujeres.
En este escenario, desde el Gobierno se están implementando medidas destinadas a incentivar la creación de empleo formal. Una de ellas es el Subsidio Unificado al Empleo (SUE), que comenzó a operar en octubre y prioriza a jóvenes de 18 a 24 años, mujeres de 25 a 54 años, personas mayores de 55 años y personas con discapacidad. El beneficio contempla incentivos para trabajadores y empleadores y, según informó el Ministerio del Trabajo, recibió más de 70 mil postulaciones durante sus primeros dos días. Ministerio del Trabajo