En una visita de alto valor estratégico para la cooperación internacional en materia astronómica, el canciller Francisco Pérez Mackenna viajó ayer a Antofagasta con el Presidente de República Checa, Petr Pavel, quien se encuentra en visita oficial en Chile. Desde ahí recorrieron parte de la infraestructura que el Observatorio Europeo Austral (ESO) ha instalado en el norte del país, con el objetivo de fortalecer aún más la colaboración y la participación nacional en las actividades científicas.
“Estamos convencidos de que este encuentro dará un nuevo impulso a una relación estratégica basada en la confianza, la cooperación y una visión común ante los desafíos globales”, aseguró el ministro, quien destacó que actualmente Chile cuenta con un 10% de tiempo garantizado de observación en todos los telescopios de ESO, lo que le ha permitido desarrollar una comunidad astronómica sólida, con 24 centros universitarios y cerca de 800 profesionales, y participar en uno de cada cuatro artículos científicos que ESO genera a nivel global.
En el Cerro Armazones, en pleno Desierto de Atacama, a más de 3 mil metros de altura, las autoridades fueron recibidas por el director general de la ESO, Xavier Barcons, quien dirigió la visita al Telescopio Extremadamente Grande (ELT, en inglés), actualmente en construcción y que para fines de esta década operará como el telescopio óptico/infrarrojo de mayor envergadura en el mundo.
Durante la tarde, recorrieron también el Observatorio de Cerro Paranal, cuya infraestructura, con varios telescopios de clase mundial —entre ellos, el Very Large Telescope—, la convierte en la principal instalación de la astronomía terrestre europea y en uno de los mejores lugares del planeta para la observación astronómica.
En la visita, el canciller destacó las posibilidades que abre la ya exitosa cooperación entre Chile y la ESO, y agregó que el país hoy tiene la oportunidad de pasar de ser una plataforma de observación a ser también una plataforma de desarrollo tecnológico. “Ese es el camino para generar más conocimiento, más innovación, más empleo de calidad y, en definitiva, más desarrollo para Chile”.
Asimismo, recordó que actualmente un 25% del personal de ESO es chileno. “El desafío ahora es dar un salto cualitativo hacia una segunda fase de esta relación, donde el foco no esté únicamente en observar el universo, sino también en fortalecer nuestras capacidades científicas y desarrollar tecnología desde Chile para la astronomía global. Para avanzar en esa dirección, resulta clave profundizar decididamente en el desarrollo de capital humano”, comentó.
En Chile desde 1963, con los observatorios La Silla, Alma y Paranal, la ESO ha contribuido a la ciencia con importantes descubrimientos astronómicos, como la aceleración de la expansión del Universo o las estrellas que orbitan en el agujero negro de la Vía Láctea.
Con 16 países europeos miembros, ha catapultado el desarrollo de la astronomía en Chile, impulsando la formación de capital humano más avanzado, gracias a la participación de personal técnico en observatorios y a los programas de entrenamiento como pasantías y doctorados. Esta relación, además, genera valor económico concreto. La inversión acumulada de ESO en Chile se aproxima a los 6 mil millones de euros, que se traduce en empleo, con cerca de 1.000 puestos de trabajo en 2025.