A lo largo de una década, más de 450 personas —entre niños, jóvenes y adultos— han formado parte de esta iniciativa que fomenta la inclusión y la interculturalidad en la Región del Maule a través de la enseñanza del español y que fue empujada desde 2016 por la académica de la Facultad de Ciencias de la Educación, Dra. Giselle Bahamondes Quezada, junto a  hermanas de la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús (con presencia y destacada labor en la Pastoral de Movilidad Humana de Talca y Curicó).

En una emotiva ceremonia cargada de simbolismo, encuentro y reconocimiento mutuo, la Universidad Católica del Maule (UCM) conmemoró los diez años de vida de su Programa de Español para Migrantes. La actividad, realizada en el Teatro Provincial de Curicó, convocó a autoridades de nuestra casa de estudios, docentes en formación, estudiantes y familias. Además, en su primera actividad pública la ceremonia contó con la participación de S.E. Sr. Guy Lamothe, embajador de Haití en Chile, quien dirigió emotivas palabras a sus compatriotas y también a las autoridades de la UCM.

La jornada estuvo encabezada por la bendición realizada por el Monseñor Galo Fernández Villaseca, el obispo de la Diócesis de Talca y Gran Canciller de nuestra Universidad, y el discurso de el Vicerrector de Vinculación e Internacionalización de la UCM, Dr. Alfredo García Luarte.

Por su parte, la coordinadora del programa, Dra. Giselle Bahamondes ofreció un discurso contundente donde repasó la década de trabajo, el aprendizaje bidireccional y los desafíos que interpelan tanto a la universidad como espacio de formación que debe considerar la integración y la interculturalidad como una acción y un deber formativo.

También se realizó la entrega de diplomas a los y las estudiantes certificados en los niveles A1 y B1 correspondientes al periodo 2026, y una entrega de reconocimientos a las profesoras en formación de la Escuela de Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación, quienes recibieron un presente y el agradecimiento a su labor.

Un puente de interculturalidad y comunidad

Durante la ceremonia, el rector de la UCM, Dr. Claudio Rojas Miño, valoró el impacto sostenido de este proyecto a nivel formativo y social:

“Como universidad estamos muy contentos de conmemorar estos diez años del Programa de Español para Migrantes, donde poco más de 450 estudiantes —jóvenes, niños y adultos— han participado de este espacio. No solamente ha tenido como meta la enseñanza del idioma español, sino también ser parte de una comunidad donde ellos han aprendido la lengua y nuestros propios estudiantes han podido conocer de cerca la cultura haitiana y lo que significa el proceso de interculturalidad, al cual nuestra universidad está llamada a formar”, destacó la máxima autoridad universitaria.

Por su parte, el Embajador de Haití en Chile, S.E. Sr. Guy Lamothe, expresó su gratitud por la acogida brindada por la institución maulina, remarcando la relevancia del acto dentro de su reciente llegada al país, siendo esta ceremonia su primer acto público en Chile.

“Creo profundamente en la educación, creó la universidad como espacio de conocimiento de diálogo de movilidad social y de formación ciudadana. La educación es una de las bases de la eficiencia de nuestras sociedades y sobre todo de una democracia verdadera. Con esta iniciativa la llegada la llegada de numerosos ciudadanos haitianos a la región del Maule. Plantea un desafío inmediato el idioma, esas mujeres y esos hombres llegaban con su cultura, sus experiencias profesionales, sus conocimientos, sus capacidades y sobre todo con muchas ganas de trabajar, salir adelante y construir una nueva vida, pero muchos no hablaban español, y todo sabemos que la lengua no solamente un instrumento de comunicación, es también una llave para la integración”, afirmó el diplomático.

Formación docente para aulas diversas

El programa no solo ha transformado la vida de quienes llegan a aprender español, sino que también se ha consolidado como un espacio clave de aprendizaje práctico para las y los profesores en formación de la UCM, preparándolos para contextos educativos diversos.

Así lo subrayó la académica y coordinadora del programa, Dra. Giselle Bahamondes:

“Estos han sido diez años de un montón de trabajo, pero también de muchos frutos y cosechas. No sólo con la experiencia de enseñar el español, sino que también con el fruto de ver a profesores en formación mayormente capacitados para enfrentar aulas interculturales y acompañar a estudiantes que han venido desde Haití. Es una riqueza; finalmente ha sido suma y resta, pero siempre una ganancia muy linda. Vemos que nuestros futuros profesores tienen mucha proyección porque enfrentan estos escenarios multiculturales con muchas más herramientas”.

Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, Dr. Gerardo Sánchez, felicitó al equipo del programa: «Esta iniciativa es la expresión más genuina de la vinculación bidireccional con el medio. Por una parte, nosotros podemos reconocer en este programa el llamado impacto interno, porque ha permitido a la carrera de lenguaje redefinir, remirar su proyecto formativo y desde el punto de vista de la contribución externa, facilitar desde el punto de vista del idioma la incorporación de la comunidad haitiana a nuestra sociedad. En una iniciativa que pone en manifiesto que cuando la vinculación con el medio forma parte de las funciones misionales, eso genera un impacto y una contribución que perdura en el tiempo».

La música como lenguaje universal

Para los participantes, el paso por las aulas universitarias ha significado descubrir habilidades y derribar barreras mucho más allá del aprendizaje instrumental de una segunda lengua. Así lo relató el estudiante del programa, Jamerson Dorchard, quien incluso tuvo la oportunidad de presentarse en el escenario e interpretar una pieza musical en el piano que días antes había tocado el pianista nacional Roberto Bravo.

“Pensé que era simplemente un curso de español donde iba a aprender algunas palabras para comunicarme con los chilenos. Pero al venir aquí, desde el día en que mis profesoras me dijeron que podía hacer otras cosas, como tocar el piano y mostrar mi talento frente a las personas y a las autoridades, ha sido para mí un gran logro y me siento muy bien”, compartió con emoción.

La ceremonia concluyó con un aplauso cerrado a los diez años de trayectoria de una iniciativa que reafirma el compromiso de la Universidad Católica del Maule con la dignidad humana, la vinculación con el medio y la construcción de una sociedad más integradora y solidaria que invita a toda la universidad y la sociedad en su conjunto a la acción.