En el marco del tránsito del portaaviones USS Nimitz (CVN-68) por las costas del norte de Chile, la Fuerza Aérea de Chile participó, entre el 13 y 14 de abril, el ejercicio combinado bilateral Blue Sky VII, junto a la Armada de Estados Unidos (US Navy), consolidando una nueva instancia de cooperación y entrenamiento de alto nivel.

Las operaciones se desarrollaron en el área jurisdiccional de la Iª y Vª Brigada Aérea, donde aeronaves F-16 de la FACH operaron conjuntamente con aviones F-18 Super Hornet y EA-18G Growler estadounidenses, ejecutando misiones de combate aire-aire tanto diurnas como nocturnas sobre el Océano Pacífico.

Este entrenamiento permitió a las tripulaciones chilenas poner a prueba sus capacidades frente a medios disímiles, reforzando técnicas, tácticas y procedimientos en un entorno exigente. En esa línea, el Comandante del Grupo de Aviación N°3 y Mission Commander del ejercicio, Comandante de Grupo (A) Enrique Lizondo, destacó que estas instancias permiten “medir el nivel de entrenamiento en combate aire-aire y fortalecer la integración operativa con fuerzas extranjeras”, subrayando además el alto estándar alcanzado por las tripulaciones nacionales, reconocido por la propia US Navy.

La participación chilena consideró aeronaves F-16 de los Grupos de Aviación N°3, N°7 y N°8, operando desde las bases aéreas “Los Cóndores”, en Iquique, y “Cerro Moreno”, en Antofagasta. A ello se sumó el despliegue de un avión KC-135 del Grupo de Aviación N°10, que proporcionó el reabastecimiento en vuelo, elemento clave para la proyección y sostenimiento de las operaciones aéreas.

El ejercicio también contempló una coordinación operacional, liderada por el Comandante de Escuadrilla (A) John Gutiérrez, del Comando de Combate de la FACH, quien calificó la experiencia como altamente enriquecedora. “Hemos comprobado que contamos con un excelente nivel de entrenamiento, procedimientos y estandarización, lo que nos permite operar eficazmente en un entorno combinado, bajo estándares de seguridad OTÁN”, señaló.

Asimismo, destacó la existencia de un lenguaje operacional común que facilita la integración entre ambas fuerzas, junto con el profesionalismo del personal participante, factores que permitieron el exitoso desarrollo de las misiones.

Desde la contraparte estadounidense, el piloto de F-18 del escuadrón 137 del portaaviones Nimitz, Lieutenant Commander Raves Ruffi, valoró positivamente el trabajo conjunto, resaltando la compatibilidad de procedimientos y comunicaciones, lo que contribuyó a un entrenamiento fluido y altamente profesional.

En su séptima edición, el ejercicio Blue Sky reafirma décadas de cooperación entre Chile y Estados Unidos, constituyéndose en una instancia clave para fortalecer la interoperabilidad, elevar los estándares de entrenamiento y proyectar las capacidades de la Fuerza Aérea de Chile en escenarios internacionales.

Por: Claudia Castro, Departamento de Asuntos Públicos FACH