


Saber qué residuos genera una obra, asegurar su trazabilidad, acondicionarlos correctamente, contar con infraestructura para valorizarlos y generar mercados capaces de reincorporarlos como nuevas materias primas. Esos son algunos de los elementos que la industria debe conectar para avanzar efectivamente hacia una construcción más circular.
Así quedó de manifiesto en “La Obra Recicla”, segundo capítulo de la serie “Construir o Destruir: una industria en búsqueda de la sostenibilidad”, impulsada por GreenCom y Reduciclo, con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente, la Red de Economía Circular de la Construcción (Red ECC), y el Instituto de la Construcción. El encuentro fue moderado por Lucas Bracho, fundador de Reduciclo, y contó con la participación de Nicolás Behar, CEO y fundador de Recylink; Osvaldo Pardo, de SKC; Carla Salinas, asesora del proyecto Río Claro; y Ricardo Fernández, gerente técnico y de Desarrollo Sostenible de Volcán.
“Cuando hablamos de economía circular, muchas veces pensamos inmediatamente en reciclaje, lo que es un error”, señaló Bracho al abrir el encuentro. El especialista enfatizó que antes de valorizar es necesario medir, asegurar trazabilidad, separar y acondicionar los residuos, además de contar con empresas capaces de volver a incorporar esos recursos al ciclo productivo.
Los datos como punto de partida
Desde Recylink, Nicolás Behar puso el foco en la importancia de transformar la información de residuos en una herramienta de gestión y no limitarla al cumplimiento normativo. Según explicó, la trazabilidad debe permitir conocer de dónde salió un material, quién lo transportó, dónde terminó y contar con evidencia documental de ese recorrido. Además, estos datos permiten conocer volúmenes, costos y composición de los residuos, proyectar futuros proyectos y encontrar mejores alternativas de segregación y valorización.
Behar señaló que la plataforma de Recylink ha registrado más de 4 millones de toneladas de residuos y cuenta con un ecosistema de más de 600 soluciones de economía circular, destacando que una mejor información también permite identificar territorios donde todavía faltan instalaciones o alternativas de gestión.
Tecnología para preparar los residuos
Osvaldo Pardo, de SKC, abordó las tecnologías disponibles para avanzar desde residuos mezclados hacia materiales en condiciones de ser valorizados. Explicó procesos de clasificación manual y automatizada, separación por tamaño y densidad, trituración, chancado, cribado y compactación, junto con tecnologías para controlar emisiones de polvo durante estos procesos.
Entre las soluciones con potencial para Chile destacó las plantas modulares y equipos móviles, que pueden trasladarse entre obras o faenas y reducir algunas de las barreras asociadas a implementar infraestructura fija. Durante una encuesta realizada a los asistentes, un 47% señaló conocer este tipo de tecnologías, pero no utilizarlas, mientras que un 53% identificó el costo de inversión como la principal barrera para incorporarlas.
Pardo destacó que, para el mercado chileno, los equipos móviles de menor tamaño pueden constituir un primer paso para procesar distintos residuos directamente en terreno, reducir volúmenes y hacer más eficiente su posterior transporte y valorización.
Del hormigón a nuevos áridos
Desde Río Claro, Carla Salinas mostró cómo el hormigón endurecido puede dejar de ser residuo y convertirse en un nuevo árido. Desde 2022, la empresa cuenta con autorización sanitaria para valorizar escorias negras en áridos artificiales y hormigón endurecido en áridos reciclados.
Salinas destacó que la valorización requiere investigación permanente para conocer las características de cada residuo y determinar sus posibles aplicaciones. Señaló que los áridos reciclados y artificiales ya están siendo considerados en distintas normas técnicas y pueden utilizarse en ámbitos como hormigones, pavimentos e infraestructura.
También puso el énfasis en la necesidad de desarrollar soluciones de valorización a escala regional. “Hay un gran nicho para explorar”, sostuvo, explicando que acercar estas alternativas a los territorios permitiría generar nuevas economías locales y, al mismo tiempo, disminuir las distancias de transporte, uno de los obstáculos que enfrenta actualmente la construcción sostenible.
Diseñar para generar menos residuos
Ricardo Fernández, de Volcán, amplió la discusión hacia la prevención de residuos desde el diseño y la planificación. Entre otras medidas, destacó la estandarización de dimensiones, la optimización de cortes y el uso de herramientas que permitan aprovechar mejor los materiales antes de que se conviertan en descartes.
Asimismo, Fernández presentó el trabajo que desarrolla Volcán para recuperar residuos de yeso-cartón. El proceso permite separar el papel y reincorporar el yeso como materia prima para fabricar nuevamente el producto. Como indicó, actualmente, la incorporación de material reciclado se sitúa en torno al 3,5%, mientras que experiencias europeas muestran porcentajes cercanos al 20%, lo que evidencia un espacio importante para seguir avanzando.
El ejecutivo planteó también la necesidad de fortalecer la colaboración entre fabricantes, constructoras, gestores y valorizadores para avanzar hacia obras con menor generación de residuos y señaló que integrar estos criterios desde las primeras etapas del proyecto puede evitar ineficiencias y costos posteriores.
Una cadena que necesita conectarse
El encuentro dejó como conclusión que la economía circular en construcción no depende de una única tecnología o empresa. Requiere conectar información confiable, infraestructura, acondicionamiento, valorización, nuevos productos y mercados capaces de utilizarlos.
“La Obra Recicla” fue el segundo capítulo de “Construir o Destruir”. La serie continuará el 15 de octubre con “La Obra Ruidosa”, encuentro que abordará el ruido, la relación con los vecinos y los costos sociales asociados a la ejecución de obras.
El webinar está disponible aquí: https://www.youtube.com/watch?