El próximo sábado 5 de septiembre, cuando los relojes marquen las 23:59 horas en gran parte del país, estos deberán adelantarse 60 minutos, dando inicio al horario de verano. Este cambio no rige para las regiones de Aysén, Magallanes y la Antártica Chilena, donde se mantiene el mismo horario durante todo el año.

Aunque se trata de un ajuste de solo 60 minutos, el cambio puede alterar temporalmente el ciclo de sueño y descanso. Entre sus principales efectos se encuentran el cansancio, la somnolencia, la dificultad para conciliar el sueño, la irritabilidad y los problemas de concentración o memoria. Los niños, personas mayores y quienes presentan trastornos del sueño pueden ser especialmente sensibles durante los primeros días.

“Los cambios en los horarios pueden alterar transitoriamente nuestro reloj biológico y manifestarse a través de fatiga, irritabilidad o dificultades para dormir y concentrarse. Previo al cambio de horario, es recomendable acostarse 15–30 minutos antes durante los 2–3 días previos, para facilitar la adaptación; mantener horarios relativamente regulares de sueño y despertar; y evitar acumular ‘deuda de sueño’ pensando que el cambio de hora se compensa durmiendo más el fin de semana”, explica Viviana Alcaide, Subgerente de Promoción de Salud de Mutual de Seguridad.

¿Cómo adaptarse después del cambio de hora?

Durante los primeros días con el nuevo horario, Mutual de Seguridad entrega las siguientes recomendaciones:

  • Ajustes paulatinos al horario: En los días previos, intente modificar gradualmente la hora en que se acuesta y se despierta para preparar el cuerpo con anticipación.
  • Buscar luz natural durante la mañana, idealmente al aire libre. La luz es una de las señales más importantes para sincronizar nuestro reloj biológico.
  • Mantener actividad física durante el día, pero evitar ejercicio muy intenso justo antes de dormir.
  • Evitar o limitar las siestas, especialmente si cuesta conciliar el sueño en la noche.
  • Mantener horarios regulares de alimentación y sueño durante los primeros días.

Estas medidas pueden favorecer una adaptación progresiva al nuevo horario y reducir las alteraciones en el descanso durante los primeros días. Si las dificultades para conciliar el sueño o el cansancio se mantienen durante varios días y afectan las actividades cotidianas, se recomienda consultar con un especialista.