- La demanda de viajes fuera de temporada ha ido en aumento progresivamente, gracias a la flexibilidad y a una mejor relación precio-experiencia. Escapadas cortas de 3 días y opciones de hasta una semana con destinos cercanos en Latinoamérica, marcan las tendencias en este período. .
Santiago, 08 de abril de 2026.– Viajar fuera de las temporadas tradicionales dejó de ser una excepción. Hoy se consolida como un comportamiento cada vez más instalado entre los chilenos, que están redefiniendo la forma en que planifican sus viajes. La llamada temporada baja, que se concentra principalmente entre marzo y junio, y entre agosto y noviembre, excluyendo semanas de alta demanda como vacaciones de invierno, Fiestas Patrias o verano, muestra un crecimiento sostenido, con un alza cercana al 3% interanual.
Este cambio responde a una lógica más estratégica: el viajero ya no se mueve solo por calendario, sino por conveniencia. Según datos de COCHA, hoy la decisión se explica -en orden-, por mejor precio, mayor disponibilidad, menor congestión y una experiencia más cómoda en destino.
“En los últimos años hemos visto una consolidación del viaje fuera de los períodos tradicionales de alta demanda. El viajero chileno está más dispuesto a aprovechar ventanas de menor precio, mejor disponibilidad y experiencias menos congestionadas”, señala Daiana Mediña, Head de Branding & PR de COCHA.
Aunque la temporada alta sigue concentrando el mayor volumen, con un 45% de la demanda en los últimos 24 meses, la temporada baja viene ganando protagonismo, especialmente entre quienes priorizan flexibilidad y una mejor relación precio-experiencia.
Un viajero más flexible y más intencional
Uno de los cambios más evidentes está en la anticipación de compra. A diferencia de los viajes de verano o vacaciones de invierno, donde la planificación puede comenzar con varios meses de anticipación, en temporada baja las decisiones son más ágiles, con ventanas que van entre los 30 y 45 días .
“El comportamiento en temporada baja es distinto: hay más flexibilidad y decisiones más ágiles, porque también existe mayor disponibilidad. Eso permite al viajero optimizar mejor su presupuesto sin sacrificar experiencia”, agrega Daiana Mediña.
El perfil también cambia: Predominan viajeros con mayor libertad de fechas, parejas, personas mayores, grupos de amigos, viajeros solos y familias sin hijos en edad escolar, a lo que se suma un segmento en crecimiento que combina descanso con trabajo remoto o escapadas breves.
En términos de duración, conviven escapadas cortas de 2 a 3 noches con viajes de una semana, especialmente en destinos regionales y ciudades con buena conectividad.
En temporada baja, los destinos de cercanía siguen liderando, especialmente en Sudamérica. En términos de preferencia, el mapa de viajes en temporada baja se ordena en tres grandes polos: el Caribe como líder en larga distancia, Brasil como principal destino regional y Europa como opción consolidada por conectividad y oferta. Brasil destaca con Río de Janeiro en el puesto 6 del ranking de ventas y Florianópolis en el lugar 15, mientras que Buenos Aires se posiciona en el puesto 18, subiendo dos posiciones respecto de 2025. En paralelo, Cartagena ingresa al listado en el puesto 19, consolidando el interés por el Caribe colombiano.
A este escenario se suma Isla de Pascua, que comienza a ganar tracción como destino de temporada baja, impulsado por su conectividad estable, con vuelos diarios, y una propuesta de viaje más extendida. La estadía promedio alcanza las 7 noches, con tarifas en torno a US$780 por persona en alojamiento categoría standard, lo que refleja un cambio en el comportamiento del viajero hacia experiencias más inmersivas incluso dentro del territorio nacional.
A nivel internacional, el Caribe mantiene su atractivo con destinos como Punta Cana, Cancún y Curazao, mientras Europa, con ciudades como Madrid, París y Roma, y Japón continúan fuertes por conectividad y valor percibido.
“Los destinos cercanos siguen siendo protagonistas porque permiten viajes más cortos y accesibles, pero también vemos cómo el viajero chileno se abre a opciones más lejanas cuando encuentra una buena oportunidad”, explica Daiana Mediña.
También comienzan a ganar terreno alternativas menos masivas, como La Romana en el Caribe o Tokio, reflejando una búsqueda más experiencial y personalizada .
El factor económico sigue siendo relevante, pero ya no es el único driver. La temporada baja permite acceder a tickets más competitivos, mejorando la relación entre precio y experiencia.
Un ejemplo concreto: un paquete a Río de Janeiro (vuelo + hotel 3 estrellas por 6 noches) puede promediar cerca de US$392 en temporada baja, frente a US$524 en temporada alta.
“Hoy el viajero no solo busca pagar menos, sino viajar mejor. La temporada baja permite acceder a mejores condiciones y eso cambia completamente la percepción del viaje”, afirma Daiana Mediña.
En este escenario, el tipo de cambio también influye directamente: cuando el dólar sube, la temporada baja se vuelve una herramienta para compensar ese impacto a través de mejores precios base.
Los eventos de e-commerce han sido clave en este cambio de hábito. Iniciativas como Travel Sale, que en 2026 reunió a 36 marcas del sector, han impulsado descuentos que van entre 20% y 55%, activando la demanda en meses intermedios.
A nivel general, el ecosistema digital sigue mostrando fuerza: el CyberMonday 2025 alcanzó ventas cercanas a los US$450 millones, confirmando la alta respuesta del consumidor chileno a este tipo de instancias.
En paralelo, el viajero se ha vuelto más exigente. La flexibilidad, cambios, cancelaciones y asistencia en viaje, es hoy un factor determinante en la compra, junto con una preferencia creciente por productos más personalizados. En este contexto, los paquetes flexibles ganan terreno, mientras que el formato all inclusive mantiene competitividad cuando aparece en promoción .
“La seguridad y la flexibilidad pasaron a ser parte central de la decisión. Hoy el viajero quiere tener control, pero también respaldo durante todo el proceso”, complementa Daiana Mediña.
Más allá del precio, la temporada baja está siendo impulsada por motivaciones específicas: relajo, bienestar, gastronomía, compras, escapadas urbanas y viajes asociados a eventos y para este 2026, el escenario se define por cinco tendencias: mayor disposición a viajar fuera de los períodos peak, protagonismo de destinos cercanos, activación a través de eventos promocionales, decisiones más sensibles al tipo de cambio y una creciente búsqueda de experiencias por sobre formatos tradicionales .
Para más información ingresa a www.cocha.com, solicita atención especializada en las tiendas COCHA a lo largo del país, o a través de la asistencia telefónica.