Un aumento de hasta 17% en productividad laboral en empresas constructoras que implementaron sistemas de medición e industrialización impulsados por el programa Construye2025 marca uno de los principales resultados de la iniciativa tras diez años de ejecución.

La cifra proviene del Índice de Productividad Laboral de la Construcción (IPLC), aplicado en más de 60 proyectos de edificación en altura. En una muestra ampliada de 74 obras y 25 empresas, la productividad promedio proyectada alcanzó 0,26 m²/persona-día, evidenciando un quiebre frente al histórico estancamiento productivo del sector.

“El sector tenía una brecha estructural de productividad. Hoy contamos con métricas comparables que demuestran que es posible mejorar cuando se incorporan estándares, planificación temprana e industrialización”, afirma Erwin Navarrete, gerente de Construye2025.

Política productiva con inversión directa

El programa —impulsado por Corfo desde 2015— implicó una inversión pública superior a $2.000 millones en diez años, orientada a pilotaje tecnológico, generación de estándares y articulación sectorial.

En sus primeros cuatro años, la iniciativa ya había movilizado US$30 millones en distintos instrumentos de apoyo a proyectos de construcción, consolidándose como uno de los esfuerzos más significativos de política productiva aplicada al sector.

Uno de los hitos más relevantes fue el aporte de US$2 millones de Corfo a la planta de prefabricados de hormigón Baumax, en lo que fue considerado un hecho inédito: un subsidio directo a una iniciativa industrial privada de gran escala.

“Esto fue inédito en ese momento. Baumax representaba un proyecto completamente alineado con la Hoja de Ruta que lanzamos en 2016, donde la industrialización era clave para elevar la productividad”, explica Navarrete.

Industrialización y digitalización

Durante la década, el programa articuló 43 proyectos de vivienda pública con componentes industrializados, promoviendo soluciones modulares y prefabricadas para reducir tiempos de obra y variabilidad en ejecución.

En paralelo, la adopción de BIM en Chile pasó de 22% en 2015 a 46% en 2025, casi duplicándose en una década. Más de 10.000 personas fueron capacitadas, fortaleciendo el capital humano técnico del sector.

La construcción genera entre 7 y 7,5 millones de toneladas de residuos al año, equivalentes al 34% del total nacional. En ese contexto, Construye2025 impulsó cinco Acuerdos de Producción Limpia y la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción 2035, incorporando eficiencia en uso de materiales y gestión de residuos. 

Asimismo, apalancó US$270.000 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para el proyecto Red de Economía Circular de la Construcción (Red ECC), una alianza público-privada impulsada por Corfo, Construye2025, el Gobierno de Santiago, la Cámara Chilena de la Construcción, CDT, y otros actores estratégicos, que tiene como meta  diseñar un modelo territorial escalable para la implementación de una red, que fomente la valorización de residuos/recursos, el encadenamiento productivo y la simbiosis entre obras de construcción y/o centros productivos.

En total, el programa articuló a más de 150 entidades públicas y privadas, vinculó a más de 500 empresas, desarrolló 30 pilotos y participó en 14 normas sectoriales.

“El legado económico es haber instalado que la construcción puede medirse, compararse y mejorar. Eso cambia la lógica de una industria que históricamente crecía en volumen, pero no en productividad”, concluye Navarrete.